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Medio ambiente·

Las avalanchas de Arinsal de 1996: evacuaciones y defensas salvan vidas

Dos avalanchas sepultaron Arinsal en 1996 pero no causaron víctimas gracias a la evacuación oportuna de 300 personas; impulsaron sistemas preventivos avanzados como

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraAltaveuEl Periòdic

Claves

  • Dos aludes el 8 feb 1996: Percanela bloqueó carretera; Les Fonts liberó 1,8M m³ nieve a 300 km/h, represando río.
  • 300 residentes/visitantes evacuados preventivamente; bomberos y policía exploraron zonas—sin muertos ni heridos.
  • Suceso impulsó sistemas GAZEX (9 instalados 1999-2007), diques de contención, monitorización en tiempo real y voladuras preventivas anuales.
  • Vigilancia continua: vuelos de reconocimiento, niveles de riesgo activan confinamientos/evacuaciones; plan 2022 mejora coordinación.

El 8 de febrero de 1996, dos avalanchas golpearon Arinsal en rápida sucesión, sepultando carreteras, el río, vehículos y ocho edificios bajo hasta seis metros de nieve, árboles y escombros. Nadie resultó muerto ni herido gracias a la evacuación de unos 300 residentes y visitantes.

Las intensas nevadas de aquel invierno ya habían suspendido las operaciones de esquí. Trabajadores como Albert Reyes esperaban cerca de la base del telesilla de 1.500 metros. Alrededor de las 10 de la mañana —una hora antes de que la policía cerrara la carretera—, la primera alud de Percanela se desencadenó de forma natural, bloqueando unos 100 metros de vía. La estación de esquí avisó a bomberos, policías y equipos de Cruz Roja, que pasaron horas explorando el lugar con el personal de la estación para asegurarse de que nadie estuviera atrapado.

Los temores locales se centraron entonces en Les Fonts, un importante camino de aludes inactivo durante años pero reconocido desde hacía tiempo como peligroso. Esto llevó a evacuaciones preventivas. Reyes fue uno de los últimos en abandonar su casa a las 17:45 bajo escolta policial, con guardias apostados para hacer cumplir la orden a pesar de que la nieve dificultaba las salidas.

Entre las 18:00 y las 19:00 —unas 10 horas después de Percanela—, el mucho más grande alud de Les Fonts liberó casi 1,8 millones de metros cúbicos de nieve de casi toda la cuenca. Creó una fractura de 1,2 a 2 metros en el manto nival, cruzó la carretera a más de 300 km/h con presiones superiores a 600 kPa, represó el río, dañó infraestructuras y desplazó un vehículo policial por el viento y la proyección. El bombero Oscar Santos inspeccionó la zona, dirigió el desalojo de hoteles y organizó equipos de búsqueda con bomberos, policías y trabajadores de pistas para comprobar si había coches o peatones atrapados. «No hubo muertos ni heridos», dijo Santos.

Sergi Riba, de Nivorisk, calificó el suceso como un punto de inflexión. Sus simulaciones en 3D mostraron que la fuerza del alud superaba con creces los umbrales de daño para edificios estándar, haciendo esenciales las evacuaciones para evitar una catástrofe. El incidente impulsó cambios nacionales, como la instalación de nueve sistemas GAZEX —tubos fijos para explosiones controladas— a partir de 1999 y completados en 2007 en la zona de lanzamiento de Fonts. Se añadieron dos diques de contención de 18 metros y una zona plana aguas arriba en la zona de impacto para desviar los flujos lejos de las casas. «Estas medidas se complementan entre sí y hacen prácticamente imposible que un alud llegue al pueblo», dijo Riba.

Los sistemas han ganado fiabilidad desde entonces. Las activaciones tempranas por radio fallaban a veces, lo que causaba problemas, por lo que se añadió control 4G en 2018. Cada invierno se realizan unas 10 voladuras preventivas, incluso para acumulaciones de 30-40 cm, respaldadas por vuelos de reconocimiento tras las nevadas, detonaciones manuales en helicóptero si es necesario y una estación nivometeorológica que rastrea la nieve y el tiempo en tiempo real. El nivel de riesgo 3 exige confinamiento; el nivel 4, evacuaciones, como ocurrió en 1996, con las zonas de voladura cerradas temporalmente durante las operaciones.

Una voladura preventiva en Fonts en 2015 liberó un alud de nieve húmeda que llegó a la carretera de Prats Sobirans pero no causó daños, reforzando la necesidad de vigilancia. El Plan de Emergencia de Arinsal de 2022 mejoró la coordinación de equipos, procedimientos y capacidades de respuesta. Al cumplirse 30 años del suceso, Protecció Civil ha destacado en redes sociales cómo los sistemas preventivos, el seguimiento constante y los protocolos refinados ofrecen ahora salvaguardas mucho más sólidas. «Realizamos voladuras preventivas siempre que detectamos acumulaciones pequeñas de nieve», añadió Riba, subrayando el cambio hacia acciones más tempranas. «Tras cada nevada, hacemos vuelos de reconocimiento para asegurar la zona.»

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