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Medio ambiente·

La demanda eléctrica de Andorra crece más por el calor veraniego que por el frío invernal, según el FMI que urge reformas en el transporte

Nueva investigación revela efectos asimétricos de la temperatura en el consumo eléctrico, mientras el FMI advierte que la reforma del transporte es clave para la neutralidad climática de Andorra.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • El calor veraniego por encima de 24 °C aumenta más el consumo eléctrico que el frío invernal lo reduce, según datos de 2012-2024.
  • El transporte genera el 56 % de los GEI de Andorra, impulsado por el 'turismo de combustible' extranjero; el FMI pide impuesto al carbono de 150 €/t para 2030.
  • Modelos XGBoost prevén picos de demanda a mediados de semana; propuestas incluyen carga inteligente y eficiencia hotelera.
  • El calentamiento amenaza al turismo de esquí con pérdida de 75-100 cm de nieve; el Gobierno apunta a recortar emisiones un 37 % para 2030.

La demanda eléctrica de Andorra responde de forma más acusada al calor veraniego que al frío invernal, según muestra una nueva investigación, mientras un informe del FMI advierte de que reformar el sector del transporte es esencial para alcanzar los objetivos climáticos.

La tesis doctoral de Eddy Giovanni Velandia Cuervo, la primera en examinar sistemáticamente los patrones de consumo eléctrico de 2012 a 2024, revela impactos asimétricos de la temperatura. Cada grado por encima del umbral de confort de 24 °C provoca un aumento significativo del consumo por el uso del aire acondicionado, que supera las reducciones del consumo de calefacción en invierno. Esto se debe a diferencias técnicas entre los sistemas de refrigeración y calefacción. En escenarios que coinciden con las proyecciones del panel climático de la ONU de aumentos de temperatura media de 1 °C a 3,7 °C, la demanda veraniega aumentará mientras que el consumo invernal caerá ligeramente, compensando parcialmente los totales anuales.

El estudio, basado en datos diarios de la utility FEDA, registros del Servicio Meteorológico Nacional y fuentes administrativas, incorpora pernoctaciones turísticas, aprobaciones de inmigración, trabajadores registrados y matriculaciones de vehículos eléctricos o híbridos a través del programa ENGEGA. El consumo alcanza su pico a mediados de semana, de martes a jueves, debido a la actividad institucional, turística y laboral, con los fines de semana más bajos. Modelos avanzados —SARIMAX, LSTM y XGBoost— identificaron XGBoost como el más preciso, con un error absoluto medio del 2,69 % en las previsiones para 2024, lo que ayuda a la planificación de la red.

Velandia propone una gestión de la demanda alineada con los ciclos semanales, mejoras de eficiencia en hoteles y remontes de esquí, y actualizaciones de la red para los picos veraniegos. Para la movilidad eléctrica, aboga por la carga inteligente y el almacenamiento térmico para evitar picos. La tesis destaca que la electricidad de baja emisión de Andorra —el 75 % importada de renovables o nucleares franceses y españoles— puede respaldar la electrificación si se adapta a los patrones climáticos locales.

Por separado, un informe del FMI sobre impactos climáticos en economías pequeñas y abiertas pone el foco en las altas emisiones per cápita de Andorra, la dependencia del turismo invernal y los retos del sector del transporte. La movilidad representa más de la mitad de la demanda energética y el 56 % de los gases de efecto invernadero, con el 76 % de los combustibles consumidos por vehículos extranjeros en el fenómeno del «turismo de combustible», que distorsiona los datos nacionales.

Usando la herramienta de Evaluación de Políticas Climáticas, el FMI simula trayectorias hacia la neutralidad de carbono en 2050, que requieren un impuesto al carbono de 150 € por tonelada para 2030 junto con ganancias de eficiencia anuales del 5 % en transporte, edificios y electricidad —potencialmente inviables sin una reforma de la movilidad. Un impuesto aislado podría elevar los precios del diésel un 35 % y de la gasolina hasta un 100 %, con un impacto limitado en el PIB dada la baja intensidad energética.

La adaptación climática plantea riesgos para el turismo, que aporta el 30 % del PIB. El calentamiento podría reducir la profundidad media de nieve en 75-100 cm en 70 años, aumentando los costes de nieve artificial y las presiones hídricas a pesar del colchón altitudinal de Andorra. El FMI elogia la estrategia de neutralidad del Gobierno —reducción de emisiones del 37 % para 2030 (o del 55 % con ambición), electrificación del 20 % de la flota de vehículos en cinco años, reducción del 40 % del consumo energético en edificios y un tercio de producción eléctrica nacional—, pero urge herramientas más audaces en descarbonización, adaptación, financiación, transición justa e investigación. El impuesto al carbono de 30 € por tonelada y el plan de inversión de FEDA de 200 millones de euros hasta 2028 son un comienzo, pero se necesita escalada ante las oportunidades que se cierran.

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