Estudio: La mayor parte de los impactos ambientales de Andorra se externalizan en las importaciones
Análisis MuSIASEM muestra que la economía de servicios e importaciones de Andorra externaliza grandes impactos laborales, de suelo, agua y GEI a otros países.
Claves
- Importaciones energéticas vs. domésticas: ~7× trabajo, 40× suelo, 6× agua, 17× emisiones GEI.
- Importaciones agrícolas vs. domésticas: ~8× trabajo, 15× suelo, 22× agua, 7× emisiones.
- La economía posindustrial de servicios de Andorra depende de importaciones que externalizan impactos intensivos en materiales y energía.
- Los autores piden una contabilidad integral de los impactos incorporados en importaciones para informar sostenibilidad y políticas.
Un estudio publicado en *Ecological Economics* muestra que una gran parte de los impactos ambientales vinculados al consumo de Andorra se produce fuera de sus fronteras. El artículo, «MuSIASEM nexus analysis in post-industrial societies: Import dependence in Andorra», forma parte de la tesis doctoral de Juan Jesús Larrabeiti y se ha elaborado con la colaboración de Oriol Travesset, de Andorra Recerca i Innovació (AR+I).
Utilizando el marco MuSIASEM (Multi-Scale Integrated Analysis of Societal and Ecosystem Metabolism), los investigadores cuantifican el uso de recursos y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas tanto a la producción doméstica como a los bienes importados. El análisis mide el trabajo, el suelo, el agua y las emisiones equivalentes en CO₂ para comparar los impactos que ocurren dentro de Andorra con los incorporados en las importaciones.
Andorra se caracteriza como una economía posindustrial con un sector de servicios dominante que depende en gran medida de las importaciones para mantener su nivel de vida. Como resultado, muchos procesos de producción intensivos en materiales y energía —y sus presiones ambientales— se externalizan a otros territorios en lugar de producirse en suelo andorrano.
El estudio reporta grandes disparidades entre los impactos domésticos e importados. En el sector energético, los impactos incorporados en las importaciones superan a los domésticos en factores de aproximadamente: siete veces más trabajo, 40 veces más uso de suelo, seis veces más uso de agua y 17 veces más emisiones de gases de efecto invernadero. El sector agrícola muestra multiplicadores igualmente elevados: unas ocho veces más trabajo, 15 veces más suelo, 22 veces más agua y siete veces más emisiones vinculadas a las importaciones que a la producción local.
Los autores enfatizan que estos impactos importados son en gran medida invisibles en las estadísticas y cuentas ambientales nacionales porque ocurren más allá de la frontera del país. «Las importaciones generan un impacto ambiental fuera de Andorra; nuestro confort depende de la apropiación de recursos de otros lugares», afirma Larrabeiti, destacando la brecha entre donde se produce el consumo y donde se ejercen las presiones ambientales.
Los investigadores de AR+I señalan que estos hallazgos complican las narrativas políticas que tratan la sostenibilidad y la seguridad como objetivos complementarios alcanzables simplemente ampliando la producción local. Evaluar con precisión la huella ambiental de un país, argumentan, requiere rastrear los impactos incrustados en las importaciones así como los producidos domésticamente.
El artículo pide una contabilidad más integral de los impactos transfronterizos para informar las estrategias nacionales y regionales de sostenibilidad y alinear mejor los patrones de consumo con la responsabilidad ambiental.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: