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Medio ambiente·

‘Records del futur’ de Sánchez advierte del fin tallado en roca de Andorra

El artista andorrano Francisco Sánchez representa la ermita de Sant Vicenç d'Enclar sobre un pedestal cúbico de roca en un paisaje devastado, profetizando un desarrollo descontrolado.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Ermita encaramada en pedestal cúbico de roca entre paisaje despojado.
  • Incluye escalera tallada y ascensor, con vistas a valle urbanizado.
  • El artista cita la comercialización de la roca de Quer como paralelo real.
  • Se alinea con la serie posapocalíptica de Sánchez, que desafía la atención corta.

La última obra de Francisco Sánchez, *Records del futur*, representa la ermita románica de Sant Vicenç d'Enclar encaramada precariamente sobre un cúbico remanente de la roca circundante, como una advertencia sobre la trayectoria ambiental de Andorra.

Encargada por un coleccionista nacional anónimo que buscaba completar una colección de arte andorrano del siglo XX, la pieza muestra la capilla —con su campanario prerrománico— reducida a un pedestal mínimo en medio de un paisaje devastado. Sánchez, que rara vez pinta lugares religiosos pese a su prevalencia en el arte andorrano, aceptó el encargo con la condición de interpretarlo a su manera. El resultado es una obra en carbón sobre lienzo de 80 por 70 centímetros, que el artista describe como una profecía de lo que espera si persisten las actuales vías de desarrollo.

En la imagen, la intervención humana ha despojado la roca de Enclar hasta sus elementos esenciales, dejando justo lo necesario para sostener la ermita. Un vistazo más de cerca revela una escalera tallada que conduce a una supuesta entrada de ascensor en la base del cubo, obviando el acceso peatonal tradicional. Detrás de la capilla se alza una vasta plataforma excavada en la roca, con vistas sobre un valle totalmente urbanizado sin rastro de terreno virgen.

Sánchez traza paralelos con cambios reales, citando la transformación de la roca de Quer —antes un mirador natural intacto— en un sitio comercializado. «Hemos preservado nuestro limitado patrimonio», señala, «pero hemos alterado los entornos naturales que forman nuestra verdadera riqueza, perdiendo su esencia en el proceso». Insiste en que no se trata de crítica, sino de observación de los cambios de las últimas cinco décadas, y urge a la reflexión para evitar convertir Andorra en un «parque temático». La obra desafía a los espectadores a mantener la mirada más de 30 segundos —el lapso de la atención digital— antes de descartarla como exageración.

Esta pieza se alinea con la reciente producción de Sánchez de paisajes desolados y visiones posapocalípticas, como *Una realitat a part*, finalista en el concurso Figurativas 2025 y actualmente expuesta en el Museu Europeu d'Art Modern de Barcelona hasta el 11 de enero. Como un Piranesi futurista, Sánchez cartografía un futuro en que el desarrollo implacable talla el país, invitando al público a confrontar el camino por delante.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: