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Agricultores andorranos divididos sobre ayudas gubernamentales: ganaderos aplauden avances, productores de cultivos critican recortes

El presidente de la APRA celebra subsidios abonados y leyes de suelo flexibilizadas, pero los no ganaderos dicen que las nuevas ayudas no compensan costes crecientes, plagas e inspecciones estrictas ante riesgos del tabaco de la UE.

Claves

  • Agricultores andorranos divididos: ganaderos elogian subsidios pagados y leyes de suelo aliviadas.
  • Productores de cultivos critican subvenciones insuficientes frente a costes, plagas e inspecciones.
  • Presidente de la APRA Xavier Coma atribuye avances a negociaciones con el ministerio.
  • Riesgos del tabaco de la UE amenazan ingresos; ayudas de diversificación de 5.135 €/ha se consideran inadecuadas.

Xavier Coma, presidente de la Associació de Productors i Ramaders Andorrans (APRA) desde 2011, ha elogiado los recientes avances en el sector primario, señalando subsidios pendientes ahora abonados y ajustes regulatorios que facilitan las operaciones. Sin embargo, los productores no ganaderos advierten de que la nueva ayuda gubernamental no cubre los costes crecientes ni los desafíos diarios como plagas e inspecciones estrictas.

En una entrevista con Altaveu, Coma atribuyó las negociaciones directas con el Ministerio de Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería —en particular con la ministra Casal— el haber actualizado los subsidios, incluidos nuevos apoyos para cultivos hortícolas, frutales y plantas aromáticas, así como para la ganadería. Dio la bienvenida a los cambios en la ley de suelo, elaborados con aportaciones de ese ministerio y de Territorio y Urbanismo, que permiten ampliaciones de fincas y fomentan instalaciones modernas y eficientes. Estos abordan preocupaciones planteadas en la comisión legislativa, aunque señaló que se necesitan detalles más precisos sobre las ayudas.

Coma subrayó la necesidad de financiación pública continua para mantener la agricultura de montaña, dada la orografía y el clima exigentes de Andorra. El sector prioriza la calidad sobre el volumen —destacado por la IGP Carne Andorrana, que impulsa el turismo y el mantenimiento del territorio— en lugar de la autosuficiencia. El cultivo de tabaco ha suministrado ingresos vitales durante mucho tiempo mediante un contrato privado, lo que ha permitido el auge de la ganadería, pero el acuerdo de asociación con la UE pone en riesgo su desaparición, con los agricultores marginados en las negociaciones estatales.

Sin esos ingresos o con ayudas inadecuadas, las fincas fracasarían, dijo, instando a actualizaciones que se ajusten al coste de la vida y financien sustitutos para conciliar trabajo y vida personal. Las horas irregulares y el aislamiento disuaden a la juventud, y aunque el cambio climático acecha sin soluciones, el sector asume obligaciones medioambientales. En cuanto a precios, Andorra sale mejor parada: Ramaders d’Andorra, propiedad del Estado y los agricultores, gestiona las ventas de carne de forma equitativa, y la mayoría de los productos usa cadenas de suministro cortas, aunque los precios a productores siguen por debajo de las necesidades de cultivo.

Un informe separado en Diari d'Andorra amplificó las dificultades de los no ganaderos. Las nuevas ayudas a la diversificación —5.135 euros por hectárea anuales para horticultura, fruticultura, aromáticas y avicultura ecológica— ofrecen cierto alivio, pero apenas arañan la realidad. Sandra Balcon, de la finca ecológica L’Ou 1900, dijo que 5.000 euros cubren solo dos meses de piensos, incluido el transporte. Plagas como la mosca de la fruta asiática arrasan cultivos como los fresales, mientras que la avicultura afronta controles implacables cada tres meses, a menudo requiriendo expertos externos por falta de apoyo técnico local. Cualquier brote podría forzar matanzas masivas, destacan los productores, insistiendo en que las ayudas deben extenderse más allá de la ganadería.

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