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Negocios·

Ahorradores franceses piden ayuda a Macron por el colapso de la aseguradora AGA en Andorra

Cientos de inversores franceses, sobre todo jubilados de Occitanie, afrontan pérdidas millonarias tras la quiebra de AGA en 2019. Esperan que el presidente, como copríncipe, intervenga en su visita de abril ante presuntos malos manejos y activos infravalorados.

Claves

  • Cientos de jubilados franceses invirtieron ~100.000 € cada uno en AGA hace 15 años, con promesas de altas rentabilidades.
  • AGA quebró en 2019; los acreedores recuperarán solo el 40 % de 49,5 M€ en activos frente a 80 M€ en reclamaciones.
  • Alegaciones de infravaloración de activos y conflictos por la familia Calvo-Boronat, accionistas de AGA.
  • Acreedores crean asociación francesa, piden transparencia en la visita de Macron en abril.

Los ahorradores franceses afectados por el colapso de Assegurances Generals d’Andorra (AGA) esperan atraer la atención de Emmanuel Macron sobre su situación durante su visita oficial al Principat los días 27 y 28 de abril. Como presidente de Francia y uno de los copríncipes de Andorra, Macron representa una vía potencial de intervención, según los acreedores, principalmente de Toulouse y la región de Occitanie.

Cientos de pequeños inversores, muchos de ellos jubilados, colocaron alrededor de 100.000 euros cada uno en productos de inversión de AGA hace unos 15 años. Atraídos por intermediarios franceses que prometían rentabilidades muy superiores a las disponibles en Francia, pretendían que los fondos y los rendimientos complementasen sus pensiones. La empresa fue declarada en quiebra por los tribunales andorranos el 26 de diciembre de 2019, tras la intervención de la Autoridad Financiera Andorrana (AFA) en el mes de agosto anterior. Los acreedores describen una liquidación apresurada de dos o tres meses a pesar de no haber cesación de pagos, dejándolos sin información durante años.

En 2024, la justicia andorrana les informó de que recuperarían solo el 40 % de sus inversiones mediante la venta de inmuebles embargados. El informe de la asamblea de acreedores valoró los activos consolidados en 49,5 millones de euros frente a más de 80 millones en reclamaciones, lo que genera un déficit superior a los 30 millones. La firma independiente Grant Thornton aportó cifras diferentes. Los inversores del Grup de Defensa dels Creditors d’AGA alegan conflictos de interés, mezclas de activos por parte de la familia Calvo-Boronat —accionistas y directivos de AGA— y una infravaloración deliberada de propiedades. Citando ejemplos como recalificaciones de terrenos que redujeron los valores en un 60 % y ventas al 50 % del precio de mercado en condiciones opacas. La familia, cuyos activos personales se estiman en cerca de 200 millones de euros, insiste en que AGA era solvente y sus activos superaban las deudas; afirman que la quiebra fue una trama y rechazan la etiqueta de “eutanasia”.

Un grupo mayoritariamente francés de acreedores, que incluye algunos andorranos y españoles, está constituyendo una asociación sin ánimo de lucro según la legislación francesa para obtener personería jurídica y presionar por transparencia. Se reunieron con funcionarios de la embajada francesa en Andorra el 15 de abril para expresar su indignación y pedir presión sobre las autoridades locales. Los tribunales andorranos rechazaron una propuesta de concordato de la familia Calvo sin divulgar detalles a los acreedores en la asamblea del 19 de septiembre, aunque un recurso presentado a finales de febrero espera resolución en mayo. La familia ha presentado un nuevo concordato con un socio inversor para reanudar operaciones y cubrir deudas.

Los acreedores exigen que la Batllia priorice su participación en cualquier resolución, rechazando decisiones judiciales unilaterales. Buscan un acuerdo negociado con recuperación total, no pérdidas, y especulan —sin confirmación— sobre financieros andorranos y extranjeros interesados en los activos de AGA, incluidos seguros de vida. Esfuerzos previos, como cartas a jueces andorranos, al Parlamento Europeo y a Macron a principios de este año, no han dado resultados. El caso sigue abierto, con familias enfrentando una incertidumbre prolongada tras más de cinco años.

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