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FMI elogia el 3,9% de crecimiento de Andorra en 2025 pero prevé desaceleración al 2,1%

La economía andorrana mostró gran solidez el año pasado con empleo casi pleno, pero afronta retos estructurales como el envejecimiento poblacional y el alza de costes sanitarios. El FMI recomienda diversificación vía integración en la UE y eficiencias en sanidad.

Claves

  • Crecimiento del 3,9% en 2025 por turismo y banca; paro al 2,6%, inflación al 2,7%.
  • Proyección del 2,1% para 2026 por estabilización del turismo y construcción.
  • Retos: baja productividad, escasez de vivienda, envejecimiento que tensiona pensiones y sanidad.
  • Gasto sanitario público subirá del 6% del PIB en 2025 al 7,4% en 2035; FMI pide reformas de eficiencia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el lunes su informe final sobre la consulta del Artículo IV de 2026, en el que revisa el desempeño económico de Andorra en 2025 y traza las perspectivas a medio y largo plazo.

El informe elogia la fortaleza continua de la economía andorrana, que creció alrededor del 3,9 % el año pasado, superando las previsiones iniciales. Este rendimiento se debió principalmente a la resiliencia de los sectores tradicionales como el turismo y la banca, junto con contribuciones positivas de otras áreas. El mercado laboral se mantiene cerca del pleno empleo, con una tasa de paro de aproximadamente el 2,6 %. La inflación a fin de año se moderó hasta el 2,7 % en 2025, tras el 2,6 % de 2024.

A pesar de estos indicadores positivos, el FMI anticipa una desaceleración gradual, con un crecimiento proyectado de alrededor del 2,1 % para 2026. Esta perspectiva refleja la estabilización del turismo, el crecimiento en la construcción y un menor impulso en otros ámbitos.

La organización destaca varios desafíos estructurales que podrían frenar la expansión a medio plazo, entre ellos la baja productividad en los sectores tradicionales —lo que subraya la necesidad de diversificar la economía—, el acceso limitado a la vivienda y el envejecimiento de la población. Este último ejercerá una presión creciente sobre las finanzas públicas, especialmente en pensiones y sanidad, lo que requerirá reformas futuras.

En cuanto a la sanidad, el FMI destaca la eficiencia del sistema y sus buenos resultados en acceso a la salud, pero advierte de los costes crecientes debidos al envejecimiento y a tratamientos más especializados. Se espera que el gasto público en salud aumente del 6 % del PIB en 2025 al 6,8 % en 2030 y al 7,4 % en 2035.

Para afrontarlo, el FMI insta a Andorra a perseverar en sus esfuerzos para mejorar la gestión sanitaria. Las prioridades incluyen aumentar la eficiencia en el gasto hospitalario y farmacéutico, un mejor manejo de las enfermedades crónicas, un refuerzo de la atención primaria y la optimización de recursos en servicios como las prestaciones por incapacidad temporal y las reclamaciones por invalidez.

El informe también enfatiza la cooperación internacional y el proceso de integración de Andorra con la Unión Europea como oportunidades para diversificar la economía, atraer inversión de calidad y aumentar la resiliencia frente a shocks externos. Reconoce, no obstante, que ello implicará costes de transición a corto plazo y ajustes regulatorios.

Esta evaluación final coincide con el informe preliminar emitido el 9 de marzo, tras una misión de expertos del FMI al país.

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