Sant Julià de Lòria absorberá 6 M€ de deuda de Camprabassa mediante conversión en acciones
El Ayuntamiento de Sant Julià de Lòria convertirá 6 millones de euros en préstamos a acciones de Camprabassa, operador del parque Naturland, para estabilizar sus finanzas ante pérdidas continuas y facilitar la reestructuración de deuda. Incluye un proyecto de renaturalización de 2 M€ para autosuficiencia.
Claves
- Ayuntamiento convierte 6 M€ de préstamos de 2020 en acciones para corregir patrimonio neto negativo y cumplir ley andorrana.
- Camprabassa acumula pérdidas desde 2008; conversiones previas: 5,1 M€ en 2015 y 6,4 M€ en 2022.
- Proyecto de renaturalización de 2 M€ en La Rabassa impulsará ingresos 10-20 % con estanques, cañones y atracciones de bajo mantenimiento.
- Reestructuración permite renegociar deuda bancaria; cierre inviable por altos costes.
El Ayuntamiento de Sant Julià de Lòria absorberá 6 millones de euros adicionales de deuda de Camprabassa, la empresa que gestiona el parque Naturland en La Rabassa. La operación consiste en convertir en acciones los préstamos concedidos por el ayuntamiento desde 2020, un paso que fuentes describen como esencial para restaurar el patrimonio neto negativo de la empresa y cumplir con los requisitos legales de la ley de sociedades de Andorra.
Camprabassa acumula pérdidas desde su apertura en febrero de 2008, con un patrimonio neto inferior al 50 % de su capital social durante más de una década. Conversiones similares de deuda a capital se produjeron en 2015, por algo más de 5,1 millones de euros, y en 2022, por unos 6,4 millones de euros. La operación ha sido aprobada a nivel de consejo de la empresa, pero requiere la ratificación del pleno del ayuntamiento y la asamblea de accionistas de Camprabassa, donde el ayuntamiento posee la mayoría junto a socios minoritarios.
Esta reestructuración financiera busca estabilizar Camprabassa y permitirle renegociar la deuda bancaria a corto plazo en pagos más manejables. Fuentes indican que la empresa no puede hacer frente a sus obligaciones actuales solo con los ingresos del parque. En paralelo, el ayuntamiento impulsa un plan de viabilidad revisado tras el fracaso de la estrategia de 2022, especialmente en el contexto de la caída del turismo en 2024. El ejercicio 2025 ha registrado recortes en personal y costes de mercancías, mientras que 2024 marcó los mejores resultados en 15 años pese a no alcanzar los objetivos.
Clave del plan es la transformación del área a 1.600 metros de altitud en La Rabassa, originalmente nivelada a principios de los años 90 para un campo de tiro durante los Juegos de los Pequeños Estados. El proyecto de 2 millones de euros, financiado con tasas de vertido de empresas constructoras, eliminará el pavimentado de hormigón y elementos artificiales manteniendo las atracciones. El exceso de agua de torrentes locales y depósitos municipales formará estanques y meandros, con plantación de arbustos y árboles autóctonos mediante técnicas aceleradas de enriquecimiento del suelo. Las nuevas instalaciones incluirán un circuito cerrado de agua con cascada, una zona rocosa para actividades de cañones y espeleología, y atracciones de bajo mantenimiento como el Tobotronc. La arquitectura usará madera y piedra local, evitando estructuras de vidrio y hormigón.
Los visitantes pagarán una tarifa diaria de entrada al espacio renaturalizado y actividades infantiles, con entradas separadas para las atracciones. Camprabassa prevé que estos cambios, junto con el control de costes, aumenten los ingresos un 10-20 % y hagan autosuficiente al parque. Una vez resuelta la situación financiera, la empresa planea buscar inversión privada. Cerrar el parque sigue siendo inviable por las obligaciones de devolución, indemnizaciones al personal y costes de restauración del terreno, según fuentes. La mayoría Desperta Lauredià, antes escéptica, ve en esto la opción menos costosa. La reacción pública ante la carga adicional del ayuntamiento sigue siendo incierta.
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