Tribunal de Andorra juzga a camarero portugués por insultos racistas a colega peruano
La fiscalía pide 18 meses de prisión condicional, orden de alejamiento de dos años y 3.000 euros de indemnización por insultos repetidos como 'sudaca de merda' en un restaurante de Pas de la Casa en 2021.
Claves
- Vista en el Tribunal de Corts contra camarero portugués por insultos racistas a colega peruano en 2021.
- Fiscalía solicita 18 meses de prisión condicional, orden de alejamiento de 2 años y 3.000 € de daños.
- Víctima relata insultos diarios como 'sudaca de merda' en Pas de la Casa y otros lugares.
- Acusado niega racismo y culpa disputas por higiene; testigos discrepan.
El Tribunal de Corts de Andorra celebró el jueves una vista oral contra un camarero temporal portugués de 40 años acusado de un delito continuado de injurias graves públicas y discriminación por origen.
La fiscalía solicitó 18 meses de prisión condicional cualificada, una orden de alejamiento de dos años con respecto a la víctima —un residente peruano de 43 años— y 3.000 euros en daños morales. Argumentaron que los incidentes, ocurridos principalmente en 2021, implicaron insultos racistas repetidos contra el hombre, que trabajaba como supervisor de cocina en un restaurante de Pas de la Casa donde el acusado era camarero. La víctima confirmó su denuncia, detallando insultos diarios como «sudaca de merda», «llatí de merda» y «peruà de merda» en el trabajo, en la calle e incluso mientras paseaba a su perro. Describió un episodio con escupitajos y dijo que la presión le llevó a trasladarse a Encamp para evitar al acusado. La fiscalía señaló al menos tres incidentes racistas específicos, incluido uno en un local de comida rápida.
El acusado rechazó cualquier racismo, atribuyendo las disputas a las deficiencias higiénicas de la víctima y a un mal manejo de los alimentos. Admitió usar «porc» para prácticas deficientes —como servir comida estropeada que el personal se negaba a comer—, pero insistió en que tales términos no formaban parte de su vocabulario. Para rebatir las acusaciones de prejuicio, citó a su pareja sudamericana e hijo, o en una versión sus lazos familiares de origen africano.
Los testimonios de los testigos divergieron. Algunos apoyaron a la víctima, refiriendo insultos como «sudaca» y «panchito» en el local de comida rápida. Otros respaldaron la defensa, describiendo una mala gestión en la cocina como la raíz de las tensiones y negando lenguaje discriminatorio.
La fiscalía mantuvo que los actos discriminatorios repetidos estaban probados. El abogado de la defensa solicitó la absolución total, argumentando falta de pruebas de un delito de odio, testigos demasiado favorables a la víctima, contradicciones en los relatos y ausencia de daños morales denunciados o atención psicológica por parte de la víctima. El tribunal aún no ha emitido sentencia.
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