Hombre de Andorra condenado a 12 meses por amenazas en frontera e insultos a la policía
El Tribunal de Corts impuso una pena equilibrada a un residente que se resistió a la policía fronteriza con amenazas e insultos ebrio, priorizando la rehabilitación tras evaluación psiquiátrica.
Claves
- Condena de 12 meses a un hombre de 40 años por resistencia, amenazas e insultos en frontera andorrana en 2022.
- Cumple 4 meses inmediatos; el resto suspendido por programa de tratamiento de adicciones.
- Multa de 1.000 € más costas; condenado también por cocaína y acoso sexual.
- Intoxicación ligada al incidente; informes psiquiátricos avalan rehabilitación sobre cárcel completa.
El Tribunal de Corts de Andorra ha condenado a un residente de 40 años a 12 meses de prisión por delitos cometidos contra la policía durante su detención en la frontera en agosto de 2022. Debe cumplir cuatro meses de forma inmediata —teniendo en cuenta el tiempo ya pasado en custodia—, mientras que los ocho restantes se sustituyen por un programa de tratamiento médico de ocho meses para abordar adicciones al alcohol y otras sustancias.
La sentencia, dictada este lunes, incluye también una multa de 1.000 euros y la orden de pagar las costas judiciales. La fiscalía había solicitado 20 meses sin suspensión, pero el tribunal optó por un enfoque equilibrado tras el argumento de la defensa de reconocer solo el tiempo cumplido.
El incidente ocurrió cuando los agentes detuvieron al hombre cuando entraba a pie en Andorra desde La Seu d'Urgell, sospechando que estaba bajo los efectos de sustancias. Llevaba varios días evadiendo una orden de confinamiento nocturno en prisión. En el puesto fronterizo, se resistió, profirió amenazas de muerte y dirigió insultos de contenido sexual principalmente a una agente femenina del primer patrullero.
Los jueces lo condenaron por un delito continuado leve de incumplimiento de sentencia, resistencia y desobediencia graves a la autoridad, consumo de cocaína, amenazas incondicionales y un delito leve de acoso sexual. La defensa reconoció los hechos durante el juicio de abril, vinculándolos a la intoxicación. El hombre declaró al tribunal que se convierte en un «demonio» bajo los efectos de las sustancias, pero insistió en que ya no consume drogas y recibe tratamiento de salud mental por otros problemas. Las evaluaciones psiquiátricas respaldaron la suspensión de la mayor parte de la pena para rehabilitación.
La sentencia refuerza su recuperación en curso, que los informes describen como progresando bien cuatro meses después de los hechos, aunque requiere un tratamiento sostenido.
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