Copropietarios de Tor chocan por límites al acceso de vehículos cerca de Andorra
La disputa se intensifica entre propietarios de la montaña de Tor en Pallars Sobirà: la mayoría respalda vetar vehículos no residentes en el camino sin asfaltar al Port de Cabús por riesgos y responsabilidad, mientras opositores temen pérdidas turísticas.
Claves
- Mayoría de propietarios apoya restringir tráfico en camino sin asfaltar a residentes por peligros y responsabilidad.
- Se colocaron y retiraron carteles prohibitivos; Pablo Moreno acusado de amenazas de muerte.
- Opositores como Moreno y Pili Tomàs critican la medida por contradecir esfuerzos ancestrales y dañar la economía local.
- Debate en curso desde hace dos años con preocupaciones de seguridad, accidente mortal previo y asesoramiento experto.
Las tensiones entre los copropietarios de la montaña de Tor, en Pallars Sobirà, persisten por los intentos de restringir el acceso de vehículos en el camino sin asfaltar que parte del pueblo hacia el Port de Cabús de Andorra.
La mayoría de los propietarios apoya limitar el tráfico a residentes y vehículos autorizados, alegando los peligros del camino y la posible responsabilidad por accidentes. La medida contó con el respaldo de 10 propietarios en una reunión de la junta a finales de marzo, según fuentes de la comunidad. El camino, que conecta Tor con Alins y la frontera de Andorra, registra un uso intensivo en verano por parte de vehículos motorizados y ciclistas debido a su creciente popularidad. Los propietarios señalan tramos sin asfaltar complicados, una caída mortal de un ciclista hace unos dos años fuera de su propiedad y recomendaciones del Consorci Forestal de Catalunya en Solsona para limitar el acceso. Varios abogados también han instado a la precaución.
Se colocaron carteles prohibiendo vehículos a la salida del pueblo de Tor hacia Andorra y en la entrada del Port de Cabús desde Andorra, pero fueron retirados poco después de su instalación. Miembros de la comunidad afirman que Pablo Moreno, propietario de la casa Palanca y opositor a las restricciones, profirió amenazas de muerte durante el proceso. Moreno, que rara vez asiste a las reuniones de la junta, considera suficiente la señalización existente: un aviso a 3,5 km de Tor exime de responsabilidad por daños físicos o materiales en la finca y el camino privados, mientras que un segundo advierte de un límite de velocidad de 10 km/h, prohíbe conducir fuera de pista, acampar y tirar basura.
Los opositores, entre ellos Moreno y Pili Tomàs, de Casa Sisqueta, argumentan que la nueva prohibición contradice los esfuerzos de los antepasados por mantener abierta la ruta hacia Andorra y carece de consenso. Tomàs, que pasa más tiempo en Tor y regenta un negocio que se beneficia del tráfico de paso, describió la acción como unilateral y motivada por la envidia. Pidió que los fondos de la comunidad prioricen servicios básicos como la electricidad y la cobertura telefónica en lugar de disputas, y advirtió de que el cierre dañaría su establecimiento y otros en Alins. El propietario del bar Roger Micàs, en Alins, compartió las preocupaciones sobre el perjuicio que supondría bloquear el enlace directo con Andorra para toda la economía del valle de Ferrera.
Moreno, que se considera residente de Tor, se burló de la iniciativa con un cartel irónico que la etiquetaba como "Grupo Terrorista Alta Montaña" junto a una bandera andorrana e imagen de un oso armado. Sospecha de la implicación de responsables del Parc Natural de l'Alt Pirineu que buscan mayor control y defiende el acceso abierto para usuarios responsables que respeten el medio ambiente. La junta se reúne dos veces al año, y los debates sobre el acceso se prolongan desde hace unos dos años. No ha surgido más comentario oficial.
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