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Residente de 25 años lucha en tribunales por perro de apoyo emocional en embarazo

Colombiana en Andorra, de baja médica y en refugio temporal en Arinsal, enfrenta reclamación de 3.000 euros en costas tras sentencia del Constitucional.

Claves

  • Julieth Moncada, colombiana de 25 años en Andorra 11 años, desalojada de piso en Encamp por pomerania pese a avisar a propietaria.
  • Juzgado inicial la respaldó; Tribunal Superior falló en contra; Constitucional anuló y remitió caso.
  • Embarazada de siete meses, de baja, en vivienda emergencia en Arinsal con problemas de salud y finanzas; propietaria pide 3.000 euros en costas.

Mujer embarazada desalojada por un perro de apoyo emocional espera fallo judicial Colombiana de 25 años se enfrenta a una reclamación de costas tras batalla legal en Encamp

Julieth Moncada, una colombiana de 25 años que vive en Andorra desde hace 11 años, permanece en vivienda de emergencia en Arinsal a la espera de una nueva decisión del Tribunal Superior. Embarazada de siete meses y de baja médica, se vio obligada a abandonar su piso de alquiler en Encamp después de que su propietaria se opusiera a su perro Pomerania, Lulú.

El conflicto comenzó cuando llevaban cuatro años y medio de contrato, momento en que la pareja de Moncada le regaló el pequeño perro. Aunque el contrato prohibía mascotas sin permiso del propietario, ella informó a la casera de antemano. «Quería hacer las cosas bien», explicó a Diari d'Andorra, añadiendo que muchos le aconsejaron callar, pero ella optó por la transparencia.

La respuesta de la propietaria enfrió las relaciones de inmediato, con Moncada describiendo una presión constante y amenazas de desalojo. Pidió tiempo para encontrar una nueva vivienda en un mercado de alquiler muy ajustado en Andorra, pero no lo consiguió contactando con inmobiliarias e Institut Nacional de l'Habitatge. Lulú llegó en un período difícil de ansiedad y tratamiento psiquiátrico, proporcionándole un apoyo vital. «Es como una hija para mí; nos cuidamos mutuamente», dijo Moncada. Insiste en que no hubo quejas de vecinos y aportó pruebas al respecto.

El caso llegó a los tribunales. Una sentencia inicial del Tribunal dels Corts la respaldó, pero el Tribunal Superior dio la razón a la propietaria en apelación. El Tribunal Constitucional anuló después esa decisión y remitió el caso para nueva vista. Moncada, que se enfrenta por primera vez al proceso, espera justicia. «Solo quiero que estudien bien el caso», afirmó.

El desalojo llegó de forma abrupta pese a su embarazo, dejándola inicialmente sola. Los servicios sociales intervinieron con alojamiento temporal. Ahora, compagina problemas de salud, depresión y tensiones financieras derivadas de trabajos anteriores. La parte contraria reclama casi 3.000 euros en costas procesales —de procurador y abogado—, que ella califica de inasumibles al haber usado un defensor público.

«Es abrumador. No entiendo por qué quieren hacerme daño por un animal que me ayuda tanto cada día», dijo Moncada. Con el nacimiento del bebé acercándose, busca una resolución. «Quiero que esto acabe de forma justa de una vez por todas».

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