El Alt Pirineu catalán registra un boom del 40% en vivienda impulsado por segundas residencias
Las segundas residencias ya suponen más del 57% de las viviendas, casi duplicándose en dos décadas y agravando los problemas de acceso en zonas rurales en medio de demandas de reformas urbanísticas.
Claves
- Viviendas en Alt Pirineu/Aran suben >40% en 25 años; segundas residencias de 41% a 57% (41.753 unidades).
- Val d'Aran al 64% de segundas residencias; mayor crecimiento cerca de estaciones de esquí.
- Residencias habituales crecen 30%; zonas rurales como Josa i Tuixent sin nuevas construcciones en 25 años.
- Alcaldes y ARCA piden urbanismo más rápido y flexible para paliar la escasez de vivienda.
El parque de viviendas en Alt Pirineu y Aran se ha ampliado más del 40% en los últimos 25 años, lo que supone la mayor tasa de crecimiento entre las regiones de Cataluña. Según datos de 2021 del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat), las segundas residencias representan el 57,23% de las 72.955 viviendas totales de la zona, un fuerte aumento desde el 41,06% de dos décadas antes.
Esta tendencia varía por comarcas. El Val d'Aran lidera con el 64,35% de segundas residencias, seguido de la Cerdanya con el 63,26%, Pallars Sobirà con el 62,22%, Alta Ribagorça con el 60,59%, Pallars Jussà con el 52,77% y Alt Urgell con el 42,32%. El número de residencias no principales casi se duplicó, de 21.309 en 2001 a 41.753 en 2021, con las mayores concentraciones cerca de las estaciones de esquí. En contraste, las residencias habituales crecieron casi un 30%, de 24.014 a 31.202 en el mismo período.
Las autoridades locales destacan el acceso a la vivienda como un gran desafío, especialmente en áreas rurales donde la demanda supera la oferta. En Josa i Tuixent, un municipio de Alt Urgell con poco más de 100 habitantes, no se ha construido nada nuevo en 25 años pese al interés de familias que buscan mudarse. La alcaldesa Marta Poch señaló que las zonas de desarrollo disponibles son inviables por los altos costes que disuaden a los constructores, incluso a los que miran parcelas cerca del núcleo histórico. «Volvemos a estar condenados a ver cómo nuestro pueblo no puede crecer en vivienda», dijo.
Poch pidió un plan urbanístico municipal (POUM) adaptado a las realidades rurales, señalando que las normas actuales de 2013 están desfasadas. Actualizarlo, sin embargo, costaría 100.000 € y tomaría de cuatro a cinco años, algo inviable para un ayuntamiento pequeño.
Albert Puigvert, gerente de la Associació d'Iniciatives Rurals i Marítimes de Catalunya (ARCA), hizo eco de la necesidad de reforma. Abogó por un sistema «más ágil, efectivo y rápido» para elaborar los POUM, describiendo la flexibilidad regulatoria como urgente.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: