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Andorra registra un aumento de casos de discriminación laboral por mayor sensibilización

El Servicio de Igualdad gestionó 15 denuncias en 2025, mayoritariamente acoso por género contra mujeres, mientras que el apoyo a víctimas de violencia de género atendió 359 casos con carencias de personal que limitan las respuestas.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuDiari d'Andorra

Claves

  • 15 casos laborales en 2025 (frente a 14), mayoritariamente acoso de género contra mujeres.
  • 3 casos de discriminación contra personas gay/trans; solo el 60 % de empresas con planes de igualdad.
  • 359 casos de violencia de género, todos con abuso psicológico; 117 mujeres con apoyo psicológico, 64 % sin denuncia policial.
  • Uso de refugios hasta 13 familias; llamadas a más financiación y personal ante la creciente demanda.

El Servicio de Igualdad de Andorra gestionó 15 casos de discriminación y acoso laboral en 2025, por encima de los 14 del año anterior y un aumento cinco veces mayor desde 2019, cuando entró en vigor la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación.

La Secretaría de Estado de Igualdad atribuye el incremento a una mayor sensibilización sobre las desigualdades y a la creciente confianza en el servicio como recurso clave. De estos, 14 fueron denuncias nuevas y una procedía de 2024. Predominó el acoso por razón de género contra mujeres, con cuatro casos de acoso por razón de sexo y tres de acoso sexual, lo que pone de manifiesto el machismo estructural persistente en los lugares de trabajo. Las empresas están obligadas a implementar planes de igualdad, aunque el Instituto de la Mujer señaló el año pasado que solo el 60 % había cumplido.

Hubo tres casos de discriminación contra personas homosexuales y trans, además de dos solicitudes de asesoramiento LGTBIQ+, lo que resalta vulnerabilidades persistentes y lagunas informativas en la comunidad. Los tres restantes abordaron cuestiones variadas que requerían respuestas flexibles.

La mayoría de los casos procedieron directamente de las víctimas, lo que refleja una mejor visibilidad y accesibilidad del servicio. Hubo dos derivaciones de la policía y dos de organismos gubernamentales, lo que subraya la necesidad de una mayor coordinación interinstitucional.

El equipo —un educador social, un psicólogo y un abogado ocasional— ofrece asesoramiento, mediación, apoyo psicológico y orientación legal, con foco en grupos vulnerables como mujeres, personas LGTBIQ+, niños y jóvenes, residentes mayores, inmigrantes y personas con discapacidad. El año pasado se lanzaron campañas de sensibilización, incluidas carteles en lugares de trabajo sobre cómo detectar y denunciar acoso de género y sexual, con datos de contacto del Servicio de Igualdad, la Inspección de Trabajo y la policía. También se desarrolló un protocolo para el personal de la administración general y diplomática.

Otras iniciativas incluyen el Observatorio de Igualdad para rastrear condiciones de vida, necesidades y aspiraciones de diversos grupos, además de una encuesta prevista para 2026 sobre la situación de la mujer en Andorra. El informe anual pide más financiación y personal para atender la demanda.

Mientras tanto, el servicio a víctimas de violencia de género gestionó 359 casos en 2025 —172 nuevos, 95 en curso y 92 retornos—, con abuso psicológico en todos, junto a daños físicos, sociales o ambientales habituales. Unas 117 mujeres recibieron apoyo psicológico especializado, un aumento respecto a años anteriores que señala una mayor necesidad, aunque el 64 % no presentó denuncias policiales, a menudo por miedo, dependencia emocional o económica, o desconfianza en el sistema.

Los desafíos se intensificaron: la falta de personal limitó las respuestas, sin abogado interno y necesitando ayuda externa para casos civiles y penales. El programa de relaciones no violentas para hombres, orientado a la prevención, perdió un psicólogo y ahora depende de un solo técnico, lo que reduce el trabajo personalizado. Persistió la resistencia a la formación en algunos departamentos, junto a fallos en protocolos que arriesgan la victimización secundaria. Los 309 hijos menores de las mujeres afectadas requieren ayuda psicológica y educativa dedicada para evitar la repetición del ciclo.

El apoyo social incluyó 62 ayudas por un total de 63.909,72 € para necesidades básicas, actividades extraescolares y recuperación. Los cinco pisos de acogida estuvieron al completo, albergando 13 familias —cuatro más que en 2024, con capacidad para dos familias por piso—. Problemas de mantenimiento como averías, faltas de enseres y humedades resultaron difíciles de resolver pese a las gestiones con mantenimiento gubernamental o propietarios. Se endurecieron los criterios de acceso para priorizar casos de violencia de género sobre necesidades habitacionales generales, exigiendo estabilidad mental para la convivencia compartida, aunque la escasez de vivienda llevó en ocasiones a excepciones. Los responsables destacan la necesidad de un coordinador dedicado.

Surgió un caso de trata de personas que requirió coordinación especializada. Las autoridades piden ampliar el equipo, incorporar más especialistas y mejorar la formación para garantizar una atención y prevención efectivas.

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