La cárcel de Andorra debate la viabilidad del módulo psiquiátrico con un solo interno
La excarcelación de un paciente deja a un asesino como único ocupante, lo que genera preocupaciones del personal por los altos costes, el aislamiento y la tensión de recursos en el Centre.
Claves
- Joven ladrón con problemas mentales ligados a drogas excarcelado tras dos años, con mejoría pero riesgo de recaída.
- Queda el togolés condenado por asesinato brutal de su empleador; Francia rechazó colocación especializada.
- Personal cita altas exigencias de personal e aislamiento del interno como amenazas a la sostenibilidad del módulo.
- Se probaron actividades compartidas con otros internos en el pasado, pero el futuro es incierto.
La reciente excarcelación de uno de los dos internos del módulo psiquiátrico de la prisión de Andorra ha generado debate entre el personal del Centre Penitenciari de la Comella sobre su viabilidad con un solo ocupante.
El interno liberado, un joven ingresado hace unos dos años bajo medidas de seguridad, había sido retenido por una racha de robos con fuerza en empresas, principalmente en Andorra la Vella, junto con daños a la propiedad pública. Su caso se debió, según las autoridades, a adicciones tempranas a las drogas vinculadas a graves problemas de salud mental. Tras mostrar mejoría durante su estancia, fue dado de alta hace poco más de una semana. Sin embargo, los responsables de la prisión siguen cautelosos, dada su historia de altas previas seguidas de recaídas.
Esto deja como único residente del módulo a un hombre togolés condenado por el brutal asesinato de su antiguo empleador en un apartamento de Encamp, en la zona de Vila. En el caso se le imputaron cargos adicionales, que pusieron de manifiesto la urgente necesidad de instalaciones especializadas en salud mental. Las autoridades andorranas buscaron inicialmente su ingreso en un centro francés especializado, pero Francia lo rechazó. Como resultado, la prisión reconvirtió espacio para crear el módulo, en respuesta a exigencias de comités internacionales. Desde su apertura, solo ha albergado a dos internos.
El personal se pregunta si mantener la unidad para una sola persona justifica los recursos necesarios, especialmente ante ocasionales faltas de personal en otras áreas del centro. El módulo requiere un equipo mínimo desproporcionadamente elevado en comparación con otras zonas. Más allá de la logística, las preocupaciones se centran en el aislamiento del interno: el prolongado confinamiento solitario, con contacto limitado más allá de los guardias y trabajadores de apoyo, genera dudas sobre la efectividad de la rehabilitación o el tratamiento.
Se han realizado intentos pasados invitando a internos «ordinarios» para breves periodos compartidos, pero la sostenibilidad sigue siendo incierta a medida que evoluciona la situación.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: