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Crepería de Andorra contrata seguridad para controlar colas virales de insultos

Crepería de la Rotunda emplea vigilantes para organizar multitudes tras nuevas normas cívicas, en medio de críticas por el grosero servicio del dueño que atrae turbas festivas.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Seguridad privada con chalecos fluorescentes impone colas rectas, alternando lados diariamente para garantizar acceso peatonal.
  • Nuevas normas de Andorra la Vella obligan a comercios de alta afluencia a contratar vigilantes o multas de 500-3.000 €.
  • ‘Servicio de insultos’ viral del dueño atrae largas colas festivas pese al frío y críticas por falta de respeto.
  • Clientes divididos: unos hacen cola por redes sociales, otros lo tildan de ‘falta total de respeto’ cerca de niños.

La Creperia de la Rotunda, un local popular en Andorra la Vella, ha contratado seguridad privada para gestionar las largas colas tras quejas por multitudes que bloqueaban espacios públicos durante las fiestas navideñas.

Un vigilante claramente identificado, con chaleco reflectante amarillo, supervisa ahora el área frente a la tienda y por sus laterales. Las colas deben formarse en línea recta, dejando espacio para el acceso a comercios vecinos y garantizando el flujo peatonal. Para aliviar aún más la congestión, la dirección de la cola alterna diariamente: a la derecha un día, a la izquierda al siguiente.

La medida responde a una reciente modificación de las ordenanzas de Andorra la Vella sobre convivencia cívica, medio ambiente e higiene. Obliga a los comercios de alta afluencia a contratar seguridad privada para el control de multitudes y evitar el uso indebido de espacios públicos. El incumplimiento conlleva multas de 500 a 3.000 euros.

Los clientes tienen reacciones mixtas. Algunos esperan más de 30 minutos al frío, sin amedrentarse por el tiempo invernal. Un cliente, Miquel, dijo que lo soporta para grabar vídeos para redes sociales que demuestren su visita. El atractivo de la crepería radica en su servicio poco convencional: el dueño insulta a los clientes mientras prepara los pedidos, generando un espectáculo viral.

Otros expresan su consternación. Peatones en calles adyacentes calificaron la escena de «increíble». Una pareja, entre ellos Sandra, criticó a los padres que llevan niños pequeños, argumentando que normaliza un lenguaje irrespetuoso. «Es una falta total de respeto», dijo ella.

La polémica surgió hace semanas con la aprobación municipal de las nuevas normas, destinadas a frenar las alteraciones causadas por la popularidad del local.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: