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Padres del Liceo Francés de Andorra mayoritariamente tranquilos pese a incidentes en el centro

La mayoría de familias del Lycée Français d'Andorra elogian la transparencia y respuesta del colegio a peleas, intoxicación y problemas de seguridad, aunque algunos planean cambios

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • Incidentes incluyen tocamientos en verano, peleas de alumnos, fotos externas, intoxicación reciente de profesor.
  • Padres elogian notificaciones rápidas, intervenciones y aumento de vigilancia del colegio.
  • Mayoría ve problemas como habituales; una madre cita vapeo y planea cambio de clase y colegio.
  • Directora de Escola Andorrana vincula conflictos crecientes a retos emocionales sociales y pide programas coordinados de resiliencia.

La mayoría de padres del Lycée Français d'Andorra siguen considerando el centro seguro pese a una serie de incidentes recientes, entre ellos tocamientos inapropiados el verano pasado, un hombre que fotografió a alumnos fuera del recinto el otoño anterior, varias peleas de estudiantes dentro y fuera del edificio, y un profesor que llegó al trabajo con signos de intoxicación hace varios días.

Las familias entrevistadas cerca del colegio elogiaron la comunicación rápida y la respuesta de la dirección. Un padre de un alumno de 12 años recordó que le notificaron dos días después de dos peleas ocurridas hace dos semanas, con el colegio detallando su intervención directa y el seguimiento continuo. «Nuestros hijos no se alarmaron; se enteraron pero no hubo revuelo», dijo. Otro progenitor, que desconocía algunos incidentes menores hasta leer las noticias, aprobó la decisión del centro de reforzar la vigilancia. «Está bien invertir en más recursos», señaló, satisfecho siempre que se resuelvan los problemas.

Una madre de larga trayectoria describió las peleas como aisladas y habituales en cualquier colegio, insistiendo en que la reputación del Liceo se mantiene intacta. «Estas historias pasan en todas partes», afirmó, aunque matizó que las familias de los alumnos implicados podrían no estar de acuerdo. Una progenitora que trabaja en un colegio local observó que ahora los problemas salen a la luz más rápido y se abordan con mayor prontitud. «La sociedad ha cambiado; es más conflictiva», dijo, sintiéndose respaldada por la transparencia del centro.

No todos comparten esta tranquilidad. Una madre relató choques persistentes entre alumnos que afectan a su hijo de 12 años, incluido el contacto con el vapeo por parte de alumnos mayores. Planea cambiarlo de clase hasta el fin del trimestre y a otro colegio el próximo curso, considerando el Liceo «no del todo seguro». Otro padre transmitió la visión nostálgica de su esposa de que «el Liceo ya no es lo que era».

En un desarrollo aparte, Olga Moreno, directora de la Escola Andorrana, abordó el aumento de conflictos en las aulas de los sistemas educativos de Andorra en una entrevista. Reconoció que el problema afecta a colegios, familias y la sociedad en general, vinculándolo a desafíos más amplios de bienestar emocional que preceden a informes recientes como los del grupo juvenil autodenominado «Els 44». Moreno subrayó la necesidad de coordinación entre colegios, familias, autoridades sanitarias y servicios sociales, junto con formación docente y programas como «Creixent en Valors» para fortalecer la resiliencia emocional de los alumnos desde primaria hasta secundaria.

La asociación de padres del Liceo declinó comentar, en línea con su política de medios.

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