Fiscal de Andorra pide límites de edad en redes sociales, plataformas de vídeo e IA para combatir la violencia digital
La fiscal adjunta Roser Mazón reclama nuevas leyes que restrinjan el acceso de menores, verificación fiable de edad y borrado de huella digital para proteger.
Claves
- Propone leyes para edad mínima de acceso a redes sociales, plataformas de vídeo, IA con verificación fiable y respetuosa con la privacidad.
- Aborda violencia digital como ciberacoso, sexting, doxing, grooming que causan ansiedad, depresión y trauma.
- Destaca diseños adictivos de plataformas que explotan el desarrollo cerebral adolescente; expertos vinculan el uso excesivo a aislamiento y obesidad.
- Se inspira en tendencias globales como mandatos de verificación en Australia, empuje francés por los 15 años y Ley de Servicios Digitales de la UE.
### Fiscalía de Andorra pide límites mínimos de edad en redes sociales, plataformas de vídeo e IA para combatir la violencia digital
La fiscal adjunta del Ministerio Público de Andorra, Roser Mazón, ha instado a establecer una edad mínima de acceso a redes sociales, plataformas de compartición de vídeos y herramientas de IA, considerándolo esencial para proteger el bienestar físico y mental de los niños ante el aumento de la violencia digital. En el informe anual de la Fiscalía General, Mazón ha pedido nuevas leyes, entre ellas una sobre el borrado de la huella digital y otra que limite el acceso de menores, con sistemas fiables de verificación de edad que protejan la privacidad y hagan responsables a las plataformas.
Mazón ha destacado la violencia digital —que incluye ciberacoso, sexting, happy slapping, doxing y grooming por parte de desconocidos— como algo más amplio que el acoso repetitivo, que a menudo provoca ansiedad, depresión, trauma, baja autoestima y dependencia. Ha señalado la doble cara de las plataformas: ofrecen conexión y popularidad a los adolescentes, pero los exponen a riesgos invisibles como contactos inapropiados que prometen amistad o beneficios económicos y derivan en explotación sexual. Aunque reconoce beneficios junto a perjuicios como el aislamiento o la discriminación, ha insistido en la necesidad de respuestas integrales, incluidas educación, apoyo a víctimas y sanciones estrictas contra empresas incumplidoras.
Esta iniciativa fiscal se basa en las crecientes preocupaciones de expertos sobre el uso de redes sociales por parte de los jóvenes en Andorra, donde no existe una edad mínima nacional más allá del límite de 13 años de las plataformas. El experto en bienestar digital Jordi Camós advierte de que los adolescentes carecen de madurez cognitiva para resistir diseños que captan la atención, como recompensas variables que generan ansiedad constante y algoritmos que profundizan la dependencia durante el desarrollo cerebral. Sandra Cano, presidenta de la Asociación para la Defensa de la Juventud en Riesgo (ADJRA), vincula el uso excesivo a contenidos inapropiados, dificultades de concentración, problemas académicos, retrasos en el lenguaje, aislamiento social, obesidad y trastornos posturales, y exige que las familias compartan límites de tiempo de pantalla.
La especialista legal Ester Peralba apunta a inconsistencias, como el umbral de 16 años para el consentimiento de imágenes o datos frente al acceso a plataformas desde los 13, lo que eleva riesgos de ciberacoso y depredación. Aboga por prohibiciones, límites de uso, multas y un tope de 16 años, y señala que herramientas de la UE como la Ley de Servicios Digitales facilitan acciones contra empresas estadounidenses, pero Andorra necesita su propio marco. Todos los expertos coinciden en que la regulación debe ir unida a la responsabilidad parental y la educación digital —enseñar el funcionamiento de las plataformas, detectar conductas indebidas y denunciarlas— para ir más allá de «parches pequeños».
Mazón ha hecho eco de tendencias internacionales, citando los mandatos de Australia sobre verificación por ID, facial o voz con sanciones a plataformas, el impulso francés por los 15 años y los esfuerzos de la UE, mientras critica los obstáculos jurisdiccionales y la preferencia de las plataformas por pagar multas en vez de eliminar contenidos. Ha pedido vigilancia social en toda la administración pública, el poder judicial, la seguridad, la educación y las ONG para detectar y prevenir daños, equilibrando derechos como la privacidad y la expresión con la protección de las víctimas.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: