La única conductora de camiones pesados de Andorra rompe barreras en la construcción
Patricia Duarte transporta tierra y grava en camiones volquete por terrenos difíciles, pasando de la conducción de autobuses para lograr un mejor equilibrio laboral
Claves
- Empleada por Copsa desde hace 2 años, transporta toneladas de tierra/piedra/grava diariamente por rutas empinadas y resbaladizas.
- Pasó de 6 años conduciendo autobuses a los 23 años por horarios estables tras ser madre.
- Navega en un entorno masculino con humor y firmeza, ganándose el respeto y la ayuda de los compañeros.
- En el Día de la Mujer insta a las mujeres: Demostrad vuestras capacidades con el trabajo, ignorad las dudas sexistas.
Patricia Duarte se ha labrado un puesto en el sector de la construcción de Andorra, dominado por hombres, como la única conductora de camiones pesados del país. Empleada por Copsa desde hace dos años, transporta diariamente toneladas de tierra, piedra y grava entre obras y vertederos por todo el principado.
Las obras de construcción bullen con el ruido de los motores, el polvo y maquinaria pesada como excavadoras, un entorno donde las mujeres siguen siendo raras. Duarte pasó a este trabajo tras seis años conduciendo autobuses, empezando a los 23 años. Buscando horarios más estables tras ser madre, aprovechó su licencia de camiones para hacer el cambio. «Los horarios de autobús son duros. Quería algo más estable», dijo.
Su labor consiste en pilotar camiones volquete por terrenos complicados. «Es como conducir sobre nieve o hielo todo el tiempo, todo resbala», explicó Duarte, señalando las pendientes pronunciadas, el ruido constante y el movimiento de maquinaria pesada. Las rutas varían desde bucles cortos en una misma obra —«algunos días son 40 vueltas de 100 metros y solo quieres fichar y salir»— hasta trayectos más largos por todo el país. Incidentes iniciales, como quedarse atascada en el barro, pusieron a prueba su determinación, pero se adaptó rápidamente.
Más allá de las exigencias físicas, navegar en una plantilla mayoritariamente masculina requirió afirmar su carácter. «Hace falta personalidad. No puedes mostrar miedo, hay que ganarse el respeto», dijo. Los compañeros la han recibido bien, ofreciéndole ayuda con facilidad —«Soy un poco la princesa para todos ellos», bromeó con ironía— y el ambiente es generalmente positivo. Abundan los chistes groseros y las pullas, aunque ella aconseja responder con humor o pasarlas por alto para evitar choques constantes. Una vez, cortó de raíz un apodo ofensivo con firmeza pero de forma desenfadada, acabando con él al instante.
Persisten prejuicios de sus días de autobús, como pullas cuestionando su maternidad. «Eso dolía, me llamaban mala madre por hacer el mismo trabajo que ellos». Las obras la tratan mejor que los estereotipos.
Con motivo del Día de la Mujer, Duarte animó a las mujeres que miran a estos campos: «Tenemos la misma capacidad que los hombres. Si podemos conducir un coche o una moto, podemos manejar un autobús o un camión». ¿Su consejo? Desoír las dudas sexistas y demostrar el valor con resultados. «Si alguien dice que no puedes por ser mujer, demuéstrales con tu trabajo que se equivocan».
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: