Andorrano a juicio por agresión en discoteca en 2019, sin pruebas de uso de arma
La fiscalía pide 12 meses de pena suspendida para el entonces menor en riña caótica que dejó al víctima con puntos de sutura, entre testimonios contradictorios sobre legítima defensa.
Claves
- Andorrano de 23 años a juicio por agresión en discoteca en 2019, sin evidencia de uso de arma.
- Fiscalía pide 12 meses de pena suspendida por ser menor en ese momento.
- Incidente de disputa en pista que escaló a riña en terraza con alegaciones contradictorias de legítima defensa.
- Víctima con herida en cabeza que necesitó 8 puntos; informe forense sugiere posible anillo, objeto o cristal.
Un andorrano de 23 años de origen filipino compareció a juicio el jueves en el Tribunal de Corts por agresión grave e lesiones intencionales en una riña en una discoteca en 2019, aunque no surgió prueba de que usara un vaso o arma cortante. La fiscalía solicitó 12 meses de pena suspendida con intención educativa, dada su condición de menor en ese momento, más 186,13 € por gastos médicos.
El enfrentamiento ocurrió en las primeras horas del 1 de noviembre de 2019 en una discoteca concurrida de Andorra la Vella. Tanto el acusado —que acudió con su padre— como la víctima, de 26 años, coincidieron en una disputa inicial en la pista de baile, donde la víctima se abrió paso entre la multitud, lo que provocó un intercambio verbal y empellones que no fueron a más.
Las versiones divergen en el enfrentamiento en la terraza. El acusado dijo que se acercó para recriminar el empellón anterior, momento en el que la víctima le retó a pelear, empujó primero y lanzó puñetazos. Admitió devolver los golpes en legítima defensa, con ambos cayendo entre vasos rotos en el suelo, pero negó usar ningún objeto. La seguridad los separó después.
La víctima describió al acusado acercándose de forma agresiva, lanzándole varios puñetazos en la cara, el último dejándolo inconsciente con una herida profunda en la cabeza que requirió ocho puntos de sutura. Especuló que un vaso pudo causarla por su gravedad, pero no pudo confirmarlo. Un amigo y testigo respaldó esta versión, calificando el ataque en la terraza como repentino y al acusado agresivo desde el principio, aunque no vio objeto en sus manos.
Otros testigos describieron una escena más caótica, con varias personas implicadas en una riña grupal. La víctima recordó estar rodeado y caer, sin poder identificar quién le hizo el corte en la cabeza, aunque señaló al acusado como implicado. La policía acudió por informes de una pelea posiblemente con un vaso, pero encontró la multitud dispersada; la víctima tenía la laceración y no recordaba detalles.
La perito forense indicó que la lesión era compatible con una agresión pero descartó un puño desnudo solo. Podía deberse a un puñetazo auxiliado por un anillo, un objeto cortante o una caída sobre cristales del suelo.
La fiscalía argumentó que el acusado inició la violencia y causó el daño, posiblemente con puñetazos que llevaron a una caída sobre escombros, sin necesidad de prueba de arma. La defensa mantuvo la legítima defensa, cuestionó la versión de la víctima, resaltó la multiplicidad de participantes y apuntó a los fragmentos de cristal como causa probable de la herida, insistiendo en que no hay evidencia que vincule al acusado.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: