Volver al inicio
Otros·

Dos tercios de las familias andorranas carecen de normas sobre dispositivos digitales para niños

Encuesta a 428 padres revela lagunas en supervisión, competencias digitales y controles, lo que impulsa formación del ministerio ante riesgos sanitarios y cibernéticos.

Sintetizado a partir de:
AltaveuDiari d'AndorraEl PeriòdicBon Dia

Claves

  • El 66% de las familias carece de normas para dispositivos digitales de niños; solo el 33% acompaña su uso.
  • El 48,9% usa filtros de contenido, 38,5% límites de tiempo, pero alumnos reportan mucho menos (23%).
  • El 54-66% ve tiempo excesivo de pantalla en niños y en sí mismos; 21% reporta problemas de sueño.
  • Expertos piden educación en vez de prohibiciones, ante aumento de ciberacoso (10 a 52 casos).

Las autoridades educativas de Andorra han constatado que dos tercios de las familias carecen de normas que regulen el uso de dispositivos digitales por parte de los niños, según una encuesta a 428 padres —el 35% de las familias escolares— realizada del 30 de junio al 10 de septiembre de 2024. Los resultados, los terceros de una serie tras sondeos a alumnos y profesores, fueron presentados esta semana por Xavier Campuzano, director del Departamento de Enseñanza Superior, Investigación, Innovación y Tecnología, junto a Joan Micó, coordinador del grupo de sociología de Andorra Recerca + Innovació.

Solo un tercio de los padres indicó acompañar a los niños durante el uso de dispositivos, pese a que el 44% de los alumnos afirmaron recibir dicha supervisión. Campuzano atribuyó la discrepancia a las limitadas competencias digitales de los padres, por lo que el ministerio se centra ahora en programas de formación, respaldados por el 56,5% de las familias, mientras que el 22% mostró desinterés.

Los controles parentales varían ampliamente: el 48,9% utiliza filtros de contenido en internet, el 32,7% bloqueadores de apps y el 38,5% límites de tiempo. El 43,2% restringe el acceso al ordenador por actividad o horario, y el 35,8% hace lo mismo con las consolas de videojuegos. Sin embargo, los alumnos reportaron filtros en solo el 23% de los dispositivos, una brecha que Campuzano vinculó a la falta de conocimiento de los adolescentes y sesgos en la encuesta. Mientras tanto, el 46,7% de los padres se sintió plenamente al tanto de las actividades en línea de sus hijos, el 45,6% solo parcialmente informado, y el 66% consideró que los adolescentes son incapaces de autorregular su tiempo de pantalla.

Las percepciones de uso excesivo son comunes. Entre el 54,4% y el 66,6% de los padres juzgó excesivo el tiempo de pantalla de sus hijos, con el 55-61% aplicando lo mismo a sus propios hábitos, especialmente en redes sociales y videojuegos. Esto coincide con las opiniones del 61% de los alumnos y el 72% de los profesores. En las aulas, el 64,2% de los alumnos consideró adecuado el tiempo con dispositivos, aunque ambos grupos señalaron inconvenientes como distracciones, menor concentración e interrupciones, compensados por beneficios en motivación, autonomía, participación y comunicación.

Las preocupaciones sanitarias afectan a una de cada cinco familias, con el 21-21,4% que reporta problemas principalmente ligados a alteraciones del sueño por juegos nocturnos o uso del teléfono, más que por adicción, explicó Campuzano. Además, el 30-30,7% señaló exposición a contenidos inadecuados por edad, y el 8,9% citó ciberacoso.

Campuzano describió la regulación de redes sociales para menores de 16 años como una «carrera interminable» contra artimañas técnicas, resistencia de la industria y reticencia parental —muchos ya han concedido acceso—. Los dispositivos escolares aplican restricciones efectivas, pero la SIM de control parental de Andorra Telecom ha tenido una adopción limitada, posiblemente por baja conciencia. Micó anunció una encuesta familiar de seguimiento el próximo mes para profundizar en estos retos. El ministerio planea ampliar la formación en competencias digitales e IA.

La directora de Unicef Andorra, Dàmaris Castellanos, advirtió de que prohibiciones totales de redes sociales para menores de 16 años no mejoran necesariamente la protección, y abogó por estrategias integrales que incluyan regulación, educación, responsabilidad de las plataformas e implicación de la juventud por encima de límites de edad rígidos.

Un reciente debate en Sant Julià de Lòria, en el marco de la serie 'Parlem-ne' organizada por el consistorio local, reunió al experto policial en ciberdelitos Ferran Jordan, la jefa de protección de datos Jèssica Obiols, Castellanos de Unicef y la psiquiatra Maria Giró de los servicios infantiles SAAS. Destacaron el papel familiar en prevenir mal uso de imágenes, brechas de privacidad y riesgos ocultos en línea como contenidos generados por IA y ciberacoso subreportado —las denuncias pasaron de 10 a 52 el año pasado según el Observatorio de la Infancia, aunque el miedo y la vergüenza generan «cifras negras» de casos no denunciados—. Los expertos reclamaron más formación parental ante la presión de iguales para dar móviles pronto.

Comparte el articulo en