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Drones y travesías impulsan el sofisticado contrabando de tabaco en la frontera entre Andorra y Francia

Los traficantes usan drones, vigías y caminos de montaña para evadir a la policía en Pas de la Casa, aprovechando las enormes diferencias de precios en medio de incautaciones crecientes y peligros.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Los contrabandistas despliegan drones del lado francés y vigías en árboles para guiar travesías de 1,5 km con pesadas cargas de tabaco.
  • Disparidad de precios: cigarrillos en Andorra 3 veces más baratos que en Francia (4745 €/año para fumador de un paquete diario).
  • Incautaciones recientes: 325 kg de cigarrillos en un fin de semana; confiscaciones en Ariège suben un 73 %.
  • Riesgos incluyen muerte de porteadores migrantes en clima extremo; comparado con trata de personas.

La policía de Andorra y los gendarmes franceses se enfrentan a operaciones de contrabando de tabaco cada vez más sofisticadas en la frontera de Pas de la Casa, donde los traficantes despliegan drones, vigías ocultos y cortas travesías por la montaña para evadir los controles.

Los contrabandistas ahora utilizan drones operados desde territorio francés para monitorear los movimientos policiales, junto con vigías —uno encaramado en un árbol del lado francés y otro posicionado cerca de las tiendas andorranas—. Una vez que el camino está despejado, los porteadores caminan apenas 1,5 kilómetros por senderos sin señalizar hasta vehículos de espera, cargando pesados fardos de cigarrillos y tabaco. Los conductores llegan con hasta 10.000 euros en efectivo para comprar la mercancía, que luego se canaliza al mercado negro por redes organizadas que involucran a grupos magrebíes y albaneses.

El comercio prospera gracias a las abultadas diferencias de precios: los cigarrillos en Andorra cuestan hasta tres veces menos que en Francia, donde un fumador de un paquete al día gasta alrededor de 4745 euros anuales. Los precios allí subirán aún más en enero por medidas de salud pública. Por la noche, tras el cierre de los puestos fronterizos a las 21:30 —vigilados por un solo agente de aduanas—, los vehículos circulan sin control, comprando a menudo en estaciones de servicio abiertas las 24 horas. Las operaciones recuerdan las «go-fast» de drogas, con tácticas de evasión a alta velocidad que llevan a los agentes franceses a usar púas detenedoras.

Las recientes incautaciones subrayan la escalada. Durante el fin de semana del 13-14 de diciembre, la aduana francesa cerca de Bourg-Madame y Porta interceptó más de 325 kg de cigarrillos y 40 kg de tabaco. Las confiscaciones en Ariège aumentaron un 73 % en un año. Los porteadores, a menudo migrantes indocumentados de la región de Mostaganem en Argelia o de los Balcanes, recorren altitudes superiores a los 2000 metros, envolviéndose los tobillos en plástico contra el frío y cargando cientos de paquetes como sherpas. El jefe de aduanas Lucien Hariot lo comparó con «trata de personas», con porteadores mal pagados mientras los cabecillas se embolsan alrededor de 8000 euros por carga.

Los riesgos van más allá de lo económico. En L'Hospitalet, el alcalde Arnaud Diaz informó del hallazgo de dos cadáveres cerca del pueblo en condiciones meteorológicas extremas y alertó sobre traficantes cada vez más agresivos. El capitán de gendarmería Collard en Foix describió a los conductores que financian compras al por mayor para el transporte a pie.

Los responsables franceses culpan de la situación a la fuerte dependencia de Andorra de las ventas de tabaco, calificando Pas de la Casa de «gigantesco estanco al aire libre». Los comerciantes locales se quejan de que el estigma del contrabando daña su imagen, pese a los esfuerzos policiales y las refuerzos esperados. La frontera sigue siendo un campo de batalla diario sin signos de remisión.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: