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Los adolescentes de El Pas carecen de opciones de ocio y frustran a las familias andorranas

En El Pas de la Casa, en Andorra, los jóvenes enfrentan un vacío de actividades sociales después del colegio, lo que obliga a los padres a desplazamientos costosos en inviernos duros.

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • Adolescentes de 12+ años sin actividades organizadas; el Espai Jove mayormente sin usar.
  • Inviernos duros y mal mantenimiento hacen inaccesibles parques y campos todo el año.
  • Padres se desplazan a Andorra la Vella, con cargas logísticas y costes elevados.
  • Preocupaciones por seguridad con contrabandistas y ocio nocturno; temor a éxodo juvenil pese al 18 % del PIB.

En la parroquia montañosa de El Pas de la Casa, los adolescentes sufren una marcada falta de opciones sociales y de ocio después del colegio, lo que deja a las familias frustradas y lleva a muchas a buscar actividades en otros lugares.

Los padres locales describen un vacío que comienza alrededor de los 12 años, cuando las actividades organizadas como kárate o natación —disponibles para niños más pequeños— terminan de golpe. El Espai Jove, el centro juvenil destinado a cubrir esa laguna, permanece vacío la mayor parte del tiempo, con los adolescentes prefiriendo quedarse en casa navegando en sus móviles. «Es un desierto; nada está diseñado para ellos», dijo una madre de dos chicos, expresando preocupaciones sobre su futuro.

Los duros inviernos agravan el problema, cubriendo de nieve y hielo parques infantiles como el Parc del Ieti y el campo de fútbol, lo que los hace inaccesibles y peligrosos. Incluso en verano, los parques sufren un mal mantenimiento, zonas sombrías que se congelan y exposición a humos de autobuses turísticos o basura. Las familias denuncian caminos de acceso abandonados y superficies sucias, lo que desanima aún más su uso.

Con pocas alternativas cubiertas, los padres soportan cargas logísticas pesadas. Una madre de 39 años describió hacer cuatro viajes diarios a Andorra la Vella para las actividades de sus hijos, con altos costes y sacrificando el equilibrio entre trabajo y vida personal. «Es un esfuerzo enorme solo para darles opciones básicas», dijo. En contraste, el cercano Encamp ofrece programas variados con personal disponible, mientras que El Pas lucha por atraer profesionales reacios a desplazarse.

Esta disparidad alimenta un sentimiento de abandono. Los residentes se sienten como ciudadanos de segunda pese al peso económico de la parroquia, que aporta casi el 18 % del PIB de Andorra. Los temores por la seguridad agravan el problema: los puntos de encuentro en la montaña, antes populares, ahora disuaden a las familias por los frecuentes grupos de contrabandistas, con hasta 40 avistados en días ajetreados. Las calles, llenas de ocio nocturno turístico, resultan inseguras para la juventud local.

Los residentes de larga data advierten de riesgos de despoblación. Una madre con más de 20 años en la parroquia dijo que la falta de atractivo podría alejar a la próxima generación, convirtiendo El Pas en un escaparate turístico sin vida joven. Las familias exigen espacios cubiertos y atractivos para una socialización genuina, especialmente dada la limitación climática del tiempo al aire libre. Las autoridades parroquiales aún no han respondido a estas demandas.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: