El complejo deportivo de Encamp se enfrenta a críticas por la entrada de limpiadoras en vestuarios masculinos
Los usuarios se quejan de que el personal de limpieza femenino accede a vestuarios ocupados, lo que genera llamadas a protocolos más estrictos en medio de la saturación de temporada alta.
Claves
- Usuarios incómodos con limpiadoras entrando en vestuarios masculinos mientras se duchan, pese a anuncios corteses.
- Instalación de Encamp saturada por demanda invernal, listas de espera y problemas con taquillas.
- Expertos piden horarios fijos de limpieza, cierres de vestuarios y protocolos antiacoso.
- Licitación de renovación por 6M€ para paliar tensiones de capacidad; problemas similares en gimnasios españoles.
Los usuarios del complejo deportivo y cultural de Encamp han expresado su preocupación por la entrada del personal de limpieza en los vestuarios masculinos mientras están en uso, lo que ha motivado llamadas a protocolos más claros para evitar molestias tanto a los visitantes como a los trabajadores.
El centro, que opera a máxima capacidad durante la temporada de invierno debido a la afluencia de trabajadores temporales en la parroquia, afronta múltiples desafíos, como listas de espera para abonos diarios de no residentes, quejas sobre el control de accesos y la ocupación persistente de taquillas. Los usuarios habituales reportan malestar cuando las limpiadoras acceden a los vestuarios, aunque el personal siempre pide permiso antes de entrar. Algunos socios han señalado que, aunque las limpiadoras son educadas, las personas en las duchas pueden sentirse expuestas, lo que lleva a otros a usar el vestuario masculino de la piscina contigua para mayor privacidad.
Los responsables de la comuna de Encamp han confirmado haber recibido una sugerencia sobre el tema hace meses y solo una queja formal. Mantienen que las limpiadoras anuncian su entrada para evitar molestar a nadie.
Judith Pallarés, directora del Institut de la Dona Andorrà, ha insistido en que la gerencia del centro deportivo debe implementar medidas más estrictas. Ha destacado que las empresas deben contar con protocolos antiacoso —y las más grandes, planes de igualdad— para evitar situaciones de riesgo. Pasos básicos, ha dicho, incluyen horarios fijos de limpieza, el cierre temporal de vestuarios durante el servicio o notificaciones previas a los usuarios, como se practica en otras instalaciones públicas. Pallarés ha enfatizado que es responsabilidad de la dirección del gimnasio establecer y hacer cumplir las normas internas.
Gabriel Ubach, secretario general del Sindicat Unitari de Treballadors d'Andorra (USdA), ha coincidido en esto, culpando de la mala organización a la gerencia del centro. Ha calificado de «anormal» que las limpiadoras entren mientras los usuarios se duchan, e insistió en que horarios definidos y su cumplimiento protegerían la dignidad de todos. «Ni los trabajadores ni los usuarios deben pagar las consecuencias de un centro saturado», añadió.
Presiones similares se dan en el centro deportivo de Pas de la Casa, con abonos diarios completos y una lista de espera que supera las 300 personas. Para abordar la capacidad, la comuna de Encamp lanzó una renovación integral a finales de octubre, publicando un licitación en el BOPA para el diseño arquitectónico y la gestión del proyecto. Las obras tienen un presupuesto de 6 millones de euros.
El problema refleja controversias en gimnasios españoles, donde quejas por privacidad de usuarios y sanciones a trabajadores han generado debates sobre derechos laborales. Allí no existen normas nacionales específicas sobre la limpieza de vestuarios en uso; se rige por leyes generales de privacidad, normativa laboral y políticas internas. Andorra tampoco cuenta con normas específicas.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: