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Líder de Escaldes-Engordany presiona a Andorra para una postura unificada contra torres altas

Rosa Gili exige apoyo gubernamental para bloquear torres de gran altura con derechos adquiridos, limitando nuevas construcciones a cinco plantas en el plan parroquial en medio de la crisis de vivienda

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraBon DiaARAEl PeriòdicAltaveu

Claves

  • Revisión del POUP de Escaldes-Engordany limita edificios a cinco plantas y prohíbe nuevas zonas de torres.
  • Parroquia suspendió construcción de torres previas a moratoria en 2024; tres otras en curso o aprobadas.
  • Gili urge acción conjunta Gobierno-parroquia para anular derechos adquiridos y mitigar demandas.
  • Propone duplicación de carretera de Obac como solución a doble nivel para congestión de tráfico.

Rosa Gili, cònsol major de Escaldes-Engordany, ha intensificado su presión para que el Gobierno andorrano adopte una postura clara y unificada contra las torres altas aprobadas en el plan urbanístico de 2018, que cuentan con derechos adquiridos anteriores a la moratoria de construcción. En el programa *Parlem-ne* de Diari TV, anunció que la revisión en curso del plan urbanístico parroquial —el Pla d'Ordenació i Urbanisme Parroquial (POUP)— limitará los nuevos edificios a cinco plantas y no creará nuevas zonas para torres.

Gili reiteró que Escaldes-Engordany suspendió la construcción de estos proyectos anteriores a la moratoria en 2024, antes de iniciar formalmente la revisión del POUP, que ahora avanza en paralelo con los esfuerzos en otras tres parroquias. Ordino y Canillo han completado los suyos tras consultas públicas que pusieron de manifiesto las preocupaciones de los residentes por la construcción descontrolada. Tres torres más siguen en construcción en Clot d'Emprivat, obligadas a cumplir modificaciones del POUP de 2023 como liberar entre el 50 y el 64 % del espacio a nivel de calle. Dos parcelas más cuentan con la aprobación de la comisión técnica de urbanismo del Gobierno, a la espera de la decisión parroquial.

Expresó su frustración por la respuesta tibia del Ejecutivo a su propuesta de hace semanas para una acción conjunta entre parroquias, Gobierno y Consell General que bloquee estos desarrollos, a pesar de los posibles litigios de los propietarios. «Si realmente no quieren torres, que nos ayuden», dijo Gili, rechazando las afirmaciones de que la urbanización es competencia exclusiva de las parroquias. Destacó el papel del Gobierno en la legislación de capacidad de carga y su estudio nacional, insistiendo en que la crisis de vivienda y el auge de la construcción exigen un enfoque nacional. «No es aceptable endosar la responsabilidad a las parroquias, es responsabilidad de todos».

Sobre los riesgos legales, Gili argumentó que una posición colectiva fortalecería su caso: «Si todos estamos de acuerdo, nos fortalece, nadie dice sí mientras otro dice no». Cuestionó el crecimiento indefinido y preguntó directamente: ¿Queremos estas torres? ¿Queremos seguir expandiéndonos? Gili instó a poner fin a las declaraciones ambiguas y llamó a las parroquias a mantener las «mangas remangadas», habiendo atendido las preocupaciones ciudadanas, pero enfatizó que el respaldo del Gobierno es vital. También propuso duplicar la carretera de Obac como una solución «tipo túnel» con tráfico a doble nivel para aliviar la congestión, que se incluirá en el nuevo POUP.

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