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Informe de 1943 confirma ruta de escape del contrabandista andorrano Quimet Baldrich en la II Guerra Mundial hacia Barcelona

El historiador Claude Benet descubre en archivos departamentales un documento que detalla la red del contrabandista que guió a 300 fugitivos a través de los Pirineos hasta el consulado británico.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Fugitivos recogidos en Llorts, Andorra, trek vía Aixirivall y Sierra del Cadí a Manresa en tres días.
  • En Manresa, evasores cambian ropa, suben al tren de trabajadores de las 5 a.m. a estación França de Barcelona en parejas silenciosas.
  • Guiados al consulado británico en Plaça Universitat/Urquinaona; Baldrich cobraba 3.000 pesetas por persona.
  • Ruta evitaba zonas proalemanas como Saurat; continuaba de Barcelona a Gibraltar y Arzew.

Claude Benet ha descubierto un informe de inteligencia de 1943 en los archivos departamentales de Pirineos Orientales que corrobora la ruta de escape utilizada por el contrabandista andorrano Quimet Baldrich para guiar fugitivos desde el Principado hasta Barcelona durante la Segunda Guerra Mundial.

El documento, fechado el 30 de diciembre de 1943, detalla el viaje de un joven evasor francés desde Perpiñán hacia Gibraltar y, finalmente, la localidad argelina de Arzew. Coincide con los relatos que Baldrich dio hace dos décadas, cuando describió haber ayudado a unos 300 fugitivos a cruzar los Pirineos, una operación clandestina que él y otros llamaban «pasarlos» hacia la seguridad.

Los fugitivos eran recogidos en coche en Llorts, Andorra, por una organización vinculada a Polonia. Llegaban a Ordino, donde los oficiales y especialistas descansaban brevemente antes de dirigirse a Aixirivall, la puerta de entrada a España. Desde allí, guías conducían a los grupos a pie por la Sierra del Cadí hasta La Vansa y luego a Manresa, una marcha que podía durar tres días. En Manresa, los evasores cambiaban de ropa para evitar sospechas, se dividían en parejas y subían al primer tren de trabajadores del día a las 5 de la mañana, con la estricta orden de no hablar.

Al llegar a la estación de França en Barcelona, caminaban en parejas separadas hasta el consulado británico —primero en Plaça Universitat, después en Plaça Urquinaona—, acompañados por guías y guardias sobornados. Allí entregaban los documentos de identidad, con la promesa de recuperarlos en Gibraltar. El papel de Baldrich terminaba en el consulado, donde recibía 3.000 pesetas por persona.

El informe menciona precauciones previas: evitar Saurat y Tarascon por sus habitantes proalemanes, y esquivar el valle de Auzat, fuertemente vigilado, antes de entrar en Andorra. Un agente de la Resistencia en Foix, con el alias de Abbé Blanchebarbe, conectaba a los evasores con la red andorrana.

Tras un mes en Barcelona, los fugitivos viajaban en coche a Madrid y luego en tren a La Línea, cerca de Gibraltar. Permanecían dos días antes de tomar un hidroavión regular hacia Arzew.

Baldrich, que evadió la captura, había descrito esta ruta durante mucho tiempo sin documentación previa. El hallazgo de Benet proporciona confirmación oficial de fuentes de espionaje británico sobre la precisión y los riesgos de la red.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: