Juicio por cocaína de la 'Operación Lobos' en Andorra concluye con testimonios contradictorios
Las declaraciones de testigos finalizan tras cinco días, revelando discrepancias sobre propiedad de drogas, cadenas de suministro y palabras clave en un caso surgido de un registro en 2024.
Claves
- Registro en piso compartido halló 200 g de cocaína, dinero, balanzas; principal acusado admite venta de 115 g por 5800 €.
- Palabras clave como 'roba', 'sandías verdes' para policía, viajes conjuntos a Barcelona para suministro revelados.
- Fiscalía pide 6-9 años para los cuatro principales; otros enfrentan penas condicionales por posesión.
- Acusados citan costes de vivienda, necesidades familiares; segundo niega tráfico, alega almacenamiento temporal.
Las declaraciones de testigos en el juicio por tráfico de cocaína de la "Operación Lobos" en Andorra concluyeron el jueves en el Tribunal de Corts tras cinco días de testimonios de ocho acusados peruanos, que revelaron contradicciones flagrantes sobre la propiedad de las drogas, las cadenas de suministro y las palabras clave, en medio de defensas que cuestionaron los procedimientos policiales.
El caso se originó en un registro en marzo de 2024 en un piso compartido que descubrió casi 200 gramos de cocaína cortada con cafeína y lidocaína, además de dinero en efectivo, balanzas, teléfonos y envoltorios. La fiscalía pide nueve años para el principal sospechoso, ocho para el segundo, siete para el tercero y seis para el cuarto, junto con penas condicionales para los cuatro acusados de posesión o consumo.
Testigos policiales detallaron el miércoles una vigilancia iniciada a finales de 2023 basada en informaciones sobre ventas en domicilios y lugares de trabajo. Interceptaron al principal acusado, de 43 años, fuera de su empleo con siete gramos preparados para su distribución. Los agentes describieron frases código como "roba", "polos", "tuppers", "sandías verdes" para la policía y "aguas revueltas" para los controles, además de viajes conjuntos a Barcelona para abastecimiento y chats borrados en el teléfono del segundo sospechoso. Identificaron al silencioso cuarto acusado como un importante proveedor, que entregaba 10-15 gramos cada pocos días al líder —potencialmente 150 gramos al mes—, y su detención en octubre arrojó 37,5 gramos, 1750 € en efectivo y transferencias Bizum sospechosas por casi 2000 € en dos meses.
El principal sospechoso, en prisión desde el registro, admitió ventas a pequeña escala desde principios de 2023 por los costes de vivienda pese a un empleo estable en hostelería. Retiró su afirmación inicial de que siete paquetes eran para uso personal, alegando estrés, y negó consumo o antecedentes. Compraba lotes de 10 gramos por 450-500 € y vendía gramos a 50-60 € por WhatsApp, con recogidas en su edificio; los registros bancarios mostraron 5800 € de unos 115 gramos, coincidiendo con ventas junto a sus salarios. Suministró a algunos cotestados y compradores de La Seu d'Urgell, pero rechazó ventas en discotecas, eventos o el trabajo, vínculos con crimen organizado o ser dueño de todas las drogas del piso. Códigos como "samarretes", "petos" y "uniformes" señalaban drogas a clientes pero equipamiento deportivo a su casero. Expresó remordimiento por su hijo autista de seis años en Perú y negó intercambios de drogas por bebidas en locales nocturnos.
El segundo sospechoso, residente desde hace 11 años con más de 3000 € mensuales de dos empleos y detenido desde hace dos años, testificó solo a través de su abogado. Negó tráfico, compra, venta o consumo, diciendo que la cocaína en su habitación la guardaba temporalmente para el principal inquilino para esconderla de la familia —respaldado por su prueba de drogas negativa—. Los 700 € en efectivo en el trabajo eran alquiler de subarriendo pendiente; lo desahució después, compartió anuncios de alquiler y lamentó los riesgos para su residencia por su hija de cinco años, a la que no ve desde hace dos años.
El tercero, en libertad provisional tras 15 años en Andorra con 1700-1800 € mensuales más horas extra, admitió mentiras iniciales por motivos económicos. Revendía gramos principalmente de su amigo de la infancia, el principal acusado, a veces a crédito —a 35-50 € de compra, 60 € de venta, hasta 25 € de beneficio—. "Pizzes" significaban gramos, con pedidos hasta 15 unidades. Bizum y transferencias de 60-120 €, etiquetados como "extres", "televisió", "futbol", "sopar" o "copes", pasaron de trabajos falsos a dinero de drogas; los extras de febrero de 2024 superaron los 2000 €, con 81 ingresos postregistro que sugieren más de 100 gramos vendidos en menos de un año. Excusas como viajes a Galicia, bingo o ventas online se derrumbaron, al igual que las afirmaciones de consumo semanal de ocho gramos o negaciones en discotecas. Repudió fotos de balanzas y paquetes en su teléfono; los 15 gramos en su detención de octubre provenían de una fuente desconocida. Ahora en turnos de 12 horas para mantener a su hijo andorrano de siete años, 2000 € mensuales cubren cuidados, escuela y alquiler, ahorrando 500-600 € —juró reformarse.
El cuarto, de 43 años, invocó el silencio alegando amenazas de muerte a su mujer e hijo; su abogado renunció al testimonio de la esposa.
Las defensas, iniciadas el lunes, cuestionaron la legalidad del registro sin orden judicial, alegando violaciones de privacidad pese al supuesto consentimiento in situ. Disputaron el estatus de "cantidad importante", argumentando que la cocaína pura estaba por debajo de 100 gramos tras los diluyentes; la fiscalía citó precedentes sobre mezclas psicoactivas. Los abogados acusaron luego a la fiscalía de preguntas sesgadas preparadas con la policía y falta de "igualdad de armas", alegando que las declaraciones iniciales de los sospechosos carecían de asistencia letrada.
Los cuatro acusados menores negaron compras al principal sospechoso, reinterpretando códigos como ropa, comida, bebidas o regalos. El quinto vinculó un pago de 150 € a ropa vieja y trabajos pasados en el extranjero, con último consumo hace una década. El sexto admitió contactos en época de desahucio e irregularidad pero citó ayuda con ropa, no cocaína, y disposición a pruebas. El séptimo culpó mensajes a una expareja compradora de drogas, a la que siguió sin saberlo; el principal le sonaba vagamente. El octavo atribuyó chats a su expareja. Todos negaron consumo o vínculos, algunos desviando culpas a parejas que usaban sus teléfonos.
Los principales sospechosos expresaron remordimiento, citando tensiones familiares incluidas una muerte por tráfico en Oliola. Sigue la revisión de pruebas restantes.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan:
- Altaveu•
Les defenses denuncien "falta d'igualtat d'armes" en el judici de l''operació Llops'
- Diari d'Andorra•
La defensa dels acusats de tràfic de cocaïna denuncia que el tribunal està a favor de la fiscalia
- Diari d'Andorra•
Un acusat no declara per amenaces de mort
- ARA•
Al·lega que venia drogues per a evitar ser desnonat
- Altaveu•
La venda de cocaïna s'emmascara com a "compra de roba" en el judici de l''operació Llops'
- El Periòdic•
El quart acusat es nega a declarar per por a possibles represàlies contra la seva família després de rebre “amenaces de mort”
- Diari d'Andorra•
L’últim acusat per tràfic de cocaïna es nega a declarar perquè assegura que està amenaçat de mort
- El Periòdic•
Un tercer acusat admet tràfic de cocaïna i reconeix haver mentit en la primera declaració de ‘l’Operació Llops’
- Altaveu•
Un tercer acusat de l''operació Llops' s'embolica amb gairebé un centenar d'ingressos sospitosos
- Diari d'Andorra•
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- Diari d'Andorra•
Dos acusats de tràfic de ‘coca’ es contradiuen
- El Periòdic•
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- Altaveu•
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- El Periòdic•
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- Altaveu•
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- Diari d'Andorra•
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