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Madre de niños andorranos sin hogar pese a 22 años de trabajo, ignorada por las autoridades

Tras 22 años en el Principado, la mujer trabajadora se enfrenta a autoridades sin respuesta y alquileres inasumibles, y ahora baraja marcharse pese a los lazos de sus hijos con el país.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Desalojada tras 22 años en Andorra, ahora en albergue Arca d'Aixovall pagando 720 €/mes.
  • Sin respuesta del Gobierno ni del INH pese a apelaciones repetidas.
  • Ingresos estables insuficientes para alquileres privados por altos precios.
  • Se queda por hijos en edad escolar pero valora marcharse; critica normas rígidas del INH.

Una madre de dos niños andorranos, desalojada recientemente y con dificultades para encontrar vivienda asequible en el Principat, ha encontrado refugio temporal en el albergue Arca d'Aixovall, pero afirma que su situación solo ha empeorado, sin respuesta de las autoridades gubernamentales.

La mujer, que ha vivido y trabajado en Andorra durante 22 años, se instaló en esta instalación —opción temporal gestionada por Asuntos Sociales y la Cruz Roja— días después de hacer público su problema. En declaraciones a *Diari d'Andorra*, describió sentirse físicamente y emocionalmente agotada, sin certeza sobre el futuro de ella y sus hijos. «Estoy exhausta, no aguanto más. No sé qué va a pasar ahora», dijo.

A pesar del cambio, su situación administrativa sigue igual. No ha recibido respuesta ni del Gobierno ni del Instituto Nacional de la Vivienda (INH), pese a las reiteradas solicitudes. «No he tenido noticias de nadie: ni del Gobierno, ni del Instituto de la Vivienda, nada», afirmó.

Paga 720 euros al mes por una habitación en el Arca, con Asuntos Sociales cubriendo los gastos de media pensión, un arreglo que considera insuficiente. «Esto no es vivienda; es supervivencia», dijo. A pesar de su empleo estable, no puede permitirse alquileres privados, ni siquiera un piso pequeño. «Trabajo y tengo ingresos, pero no sirve de nada. Los precios lo hacen imposible».

La Cruz Roja evalúa los casos de forma individual al llegar, supervisando las circunstancias personales y sociales de cada usuario. No hay un límite fijo de estancia, ya que la duración depende del progreso.

Por primera vez, la madre contempla abandonar Andorra. «Si estuviera sola, me iría a mi país, donde tengo familia y un techo», dijo. Pero sus hijos —un hijo de 18 años que planea estudiar en el extranjero y una hija de 16 aún en el instituto aquí— la mantienen anclada. «Tengo dos niños andorranos. No puedo dejarlos», subrayó. Se siente atrapada hasta que su hija cumpla 18 años, y añade: «No veo futuro aquí».

También criticó las normas de adjudicación del INH, que consideran a su familia apta solo para un piso asequible de tres dormitorios —tipo escaso en el parque público— en lugar de una vivienda más pequeña. «Prefieren no darme nada antes que un piso de dos dormitorios. No quiero lujos; solo quiero un piso, aunque sea de un dormitorio», dijo. «No merezco acabar así después de toda una vida aquí. Espero que esto no le pase a nadie más».

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: