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Muere el último habitante de un pueblo pirenaico catalán y deja el caserío vacío

Lourdes Faus, pastora autosuficiente conocida como 'la pastora', era la última residente de Cal Castellnou de Carmeniu.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Lourdes Faus, pastora 'la pastora', muere como última residente registrada de Cal Castellnou de Carmeniu.
  • Vivía sola, cultivaba verduras, recolectaba setas y vendía queso y productos en mercados locales.
  • Se preocupaba por las sequías pero falleció en un año lluvioso; apreciaba la prensa impresa y fotos con sus cabras.
  • Su muerte simboliza la despoblación en las zonas rurales 'vacías' de España como el valle de Castellbò.

El pueblo de montaña de Cal Castellnou de Carmeniu, en el municipio de Castellbò, ha perdido a su último residente registrado con la muerte de Lourdes Faus, pastora conocida localmente como «la pastora».

Faus, que vivía sola en el remoto caserío, encarnaba el espíritu autosuficiente de la vida rural en los Pirineos catalanes. Cuidaba cabras mientras dominaba un conjunto de habilidades esenciales para la existencia aislada: desde cultivar verduras hasta recolectar setas. A pesar de su soledad, era una presencia habitual en los mercados de La Seu d'Urgell los martes y sábados, donde vendía productos como queso mató, repollo tocado por las heladas ideal para cortar en rodajas y brócoli que una vez suscitó la fascinación de un visitante por sus patrones fractales.

Su temperamento era discreto y afable; los vecinos recuerdan su serenidad imperturbable, salvo un incidente en que sus cabras desaparecieron durante tres días. Se preocupaba por las recientes sequías y la escasez de agua para su huerto y ganado, aunque falleció en un año inusualmente lluvioso. Faus disfrutaba compartiendo historias de temporadas de setas y la afluencia de visitantes —contados por coches— a lugares cercanos como Sant Joan de l’Erm. Atesoraba una foto suya con sus cabras de una entrevista en el periódico Segre, que destacaba los pueblos de una sola persona en la provincia de Lleida. Los medios impresos tenían un encanto especial para ella, muy por encima de la televisión.

Su muerte pone de manifiesto la despoblación que azota las zonas rurales «vacías» de España, incluido el valle de Castellbò, un rincón histórico donde la prosperidad hace tiempo que se desvaneció. Pueblos enteros allí se venden por menos que un piso en Barcelona, o incluso algunos apartamentos en los rascacielos de Escaldes en Andorra, aunque tales comparaciones ignoran la inmensa brecha en escala y vitalidad.

El autor, que visitó Carmeniu en dos ocasiones, lo encontró primero inquietantemente vacío y luego vivo con los balidos de los recién nacidos de Faus. La imagen perdurable es la de ella abriendo el corral de las cabras, un símbolo ahora de un modo de vida que se desvanece.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: