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Pastor en Andorra amenaza con cerrar su granja de ovejas tras séptimo ataque de perro que mata a oveja preñada

Un pastor en Segudet, Ordino, amenaza con cerrar su granja de ovejas después de que un perro matara a una oveja preñada y dispersara casi 100 más el domingo por la noche, lo que supone el séptimo

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraAltaveu

Claves

  • Séptimo ataque de perro en cuatro años mata a oveja preñada en la granja de ovejas de Sergi Riba en Ordino, Andorra.
  • El ataque dispersó casi 100 ovejas; el rebaño se recuperó antes de la medianoche tras la intervención de los agentes forestales.
  • El pastor presentó denuncia formal y amenaza con cerrar la granja por los problemas continuos de perros sueltos.
  • Los incidentes repetidos han acabado con el pastoreo libre, con carteles ignorados en la zona ganadera.

Un pastor en Segudet, Ordino, amenaza con cerrar su granja de ovejas después de que un perro matara a una oveja preñada y dispersara casi 100 más el domingo por la noche, lo que supone el séptimo ataque de este tipo en cuatro años.

Sergi Riba, propietario de la granja, recuperó su rebaño estresado de los campos de Casamanya poco antes de la medianoche, tras haberlos dejado asegurados en su corral antes. El ataque ocurrió alrededor de las 20.00 horas, cuando unos vecinos vieron a una mujer —presuntamente la dueña del perro— huir del lugar a pie mientras gritaba que el animal se le había escapado. Riba, que no estaba presente, desestimó esa versión y dijo que el perro ya iba suelto con anterioridad.

Los agentes forestales acudieron con rapidez e investigan para identificar al perro y responsabilizar a su dueña. Especialistas examinaron la oveja muerta, hallada en un río cercano con dos mordeduras en la yugular y dos en los cuartos traseros, confirmando que no se trataba de un cánido salvaje. Riba ha presentado una denuncia formal y ahora revisa el resto de su rebaño en busca de heridas.

Este es el séptimo incidente en la granja en cuatro años, con un total de seis ovejas perdidas. «Estamos hartos de perros sueltos todos los días por el camino, pese a que hay carteles que lo señalan como zona ganadera donde deben ir atados», dijo Riba. Apuntó que muchos carteles de aviso en caminos comunales han sido arrancados, a pesar de los esfuerzos del consell parroquial y sus propios intentos de poner más. «La gente los ignora por completo».

Riba, para quien la pastoría no es su principal fuente de ingresos, dijo que los ataques repetidos le han obligado a dejar de pastorear libremente en el bosque —una práctica que limpia el sotobosque y mantiene el paisaje—. «Si las cosas siguen así, tendremos que abandonar la actividad», advirtió, pese a que las ovejas ya no están seguras ni dentro de su corral vallado, ya que los perros se cuelan por debajo.

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