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La policía española intensifica los controles fronterizos a trabajadores andorranos en medio de una ofensiva contra residencias irregulares

Las autoridades andorranas revocaron 39 permisos de trabajo tras inspecciones que revelaron 56 falsedades entre 65 casos, con una tasa de irregularidad del 3% y recursos en curso.

Sintetizado a partir de:
ARABon DiaEl PeriòdicAltaveuDiari d'Andorra

Claves

  • La policía española comprueba DNI y residencias en el río Runer en hora punta, con retrasos de 1 hora.
  • Andorra ha inspeccionado a 65 trabajadores desde julio; 56 españoles falsificaron estatus transfronterizo viviendo en España.
  • 39 permisos revocados, 17 pendientes; tasa de irregularidad del 3%, situación contenida según el Gobierno.
  • Cooperación continua y controles aseguran el cumplimiento; recursos en trámite.

La policía española continúa con los controles intensificados de documentos en el paso fronterizo del río Runer hacia Andorra, deteniendo vehículos con matrículas andorranas durante las horas punta de la mañana. Los agentes solicitan tarjetas de identidad nacionales españolas, detalles de residencia y puntos de origen para identificar a trabajadores con base en el Principat pero que viven de forma irregular en España, a menudo en Alt Urgell sin el registro adecuado. Estas operaciones, impulsadas por repetidas quejas de las autoridades catalanas y condados cercanos, provocan retrasos de hasta una hora cada mañana.

Las autoridades andorranas han respondido con 1.535 inspecciones desde el 21 de julio hasta el 2 de febrero, examinando la residencia y el empleo de 65 personas. Nueve cruces se consideraron legítimos, mientras que 56 casos involucraban falsos trabajadores transfronterizos: españoles con permisos andorranos pero residentes en España.

El portavoz del Gobierno, Guillem Casal, proporcionó estas cifras en una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros del jueves. De los 56 casos, 39 han recibido resoluciones administrativas que revocan sus permisos de trabajo, con 17 aún pendientes de notificación. Cuatro personas han presentado recursos ante el Gobierno, y una ha iniciado un procedimiento en primera instancia en el tribunal de la Batllia tras agotar las vías administrativas.

Casal describió la tasa de irregularidad en torno al 3% —muy por debajo del 5% global— y enfatizó que la situación sigue contenida. Las inspecciones, dijo, han permitido a los funcionarios evaluar el impacto de estas prácticas y aplicar las normativas de manera consistente. «Han logrado lo que nos propusimos desde el principio: investigar los efectos y actuar conforme a la ley», declaró Casal. Añadió que los 56 casos concluirán con la revocación de permisos por incumplimiento, aunque siguen abiertos recursos administrativos o judiciales. Las autoridades planean mantener los controles para garantizar la aplicación igualitaria de los requisitos legales.

Estas medidas subrayan la cooperación transfronteriza sostenida en materia de cumplimiento residencial, con más actualizaciones esperadas a medida que avancen los recursos.

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