Profesora andorrana construye escuela para niños de un pueblo tanzano
La iniciativa Maisha Bora de Naia Aguilar aborda la saturación en Robanda, Tanzania, con aulas específicas y comidas para 80 niños de preescolar y.
Claves
- Saturación obliga a 25 niños dentro y 25 fuera de un aula pequeña en Robanda.
- Nuevo centro para 80 niños de 4-7 años con clases por edades y almuerzo diario.
- Aguilar se inspiró en visitas a Tanzania; lugareños le regalaron vestido tradicional.
- Aconseja voluntariado reflexivo: actuar ante necesidades reales, perseverar con calma.
Naia Aguilar, una profesora de 22 años de Andorra que ahora trabaja en Sant Julià de Lòria, ha lanzado una iniciativa humanitaria para construir una escuela en el pueblo tanzano de Robanda. A través de su asociación Maisha Bora, el proyecto busca ofrecer un aula adecuada para niños de cuatro a siete años, abordando la saturación en las instalaciones locales.
Aguilar visitó Tanzania por primera vez hace dos meses, pasando tres semanas en trabajos de voluntariado seguidas de tiempo con su pareja, que vive allí. Regresó en enero de 2025 durante un mes para realizar entrevistas para su tesis de grado, y ahora ha vuelto para otro mes a partir de diciembre.
La idea surgió durante su primer viaje, cuando los aldeanos describieron cómo apiñaban a 25 niños dentro de un aula pequeña y otros 25 fuera por falta de espacio. «Ese fue el momento en que me di cuenta de que teníamos que hacer algo para que esos 25 niños también tuvieran un espacio digno para estudiar», dijo Aguilar.
Maisha Bora planea atender a unos 80 niños en total, ofreciendo aulas adaptadas por edades para niveles de preescolar y primaria —actualmente, todas las edades aprenden juntas—. El centro también proporcionará una comida diaria para los asistentes.
Los lugareños han recibido la iniciativa con calidez. Los padres mostraron su gratitud durante su última visita, con una madre regalándole a Aguilar un vestido tradicional tanzano. Ella destacó el énfasis cultural de la comunidad en las familias numerosas como signo de prosperidad.
Aguilar, atraída por Tanzania por sus contrastes culturales y sus lazos personales, insta a los jóvenes voluntarios a abordar este tipo de trabajo con reflexión. «No viajes solo para publicarlo en Instagram: hazlo porque lo sientes y porque hay una necesidad real», aconsejó. Para proyectos humanitarios, recomienda avanzar despacio, perseverar ante los contratiempos y solo intervenir cuando se solicita ayuda.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: