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Propietarios de Canillo protestan por recortes en planeamiento urbanístico que reducen valor de parcelas

Pequeños propietarios de Canillo se oponen a cambios recientes en el POUP que reducen a la mitad la capacidad edificatoria, duplican los tamaños mínimos de parcela y prohíben demoliciones

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Área edificable en núcleos antiguos de pueblos reducida del 100 % al 50 % del tamaño de parcela, arriesgando construcciones inviables en sitios pequeños.
  • Tamaños mínimos de parcela en valles de alta montaña duplicados de 3.000 a 6.000 m² ante riesgos naturales.
  • Prohibición de demoler estructuras antiguas sin valor patrimonial erosiona el valor de la propiedad.
  • Cambios violan regla de revisión cuatrienal de la LGOTU, llegando solo dos años después de la actualización de 2023.

Un grupo de pequeños propietarios en Canillo ha elevado fuertes objeciones a los últimos cambios en la ordenanza de planeamiento urbanístico parroquial (POUP), advirtiendo de que las actualizaciones imponen un recorte drástico y generalizado en la capacidad edificatoria, reduciendo el valor de sus parcelas.

En una carta al conseller en cap de la parroquia, Jordi Alcobé, los propietarios reconocen la necesidad de frenar el crecimiento descontrolado, pero argumentan que el consistorio ha ido demasiado lejos. Destacan tres problemas principales: la reducción del área edificable en los núcleos antiguos de los pueblos del 100 % al 50 % del tamaño de la parcela, lo que, según dicen, podría hacer inviable la construcción en parcelas pequeñas; el doble de tamaño mínimo de parcela para edificar en valles de alta montaña, de 3.000 a 6.000 metros cuadrados, especialmente problemático donde los riesgos naturales afectan el suelo; y la prohibición de demoler casas antiguas, graneros o eras sin valor patrimonial, lo que erosiona aún más el valor de la propiedad.

Los propietarios afirman que los cambios equivalen a una revisión completa del POUP, ya que alteran parámetros fundamentales como los tamaños mínimos de parcela, la ocupación máxima de planta, las alturas de edificación, fachadas, usos permitidos, cesiones de suelo y repartos de unidades. Según la Ley General de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Andorra (LGOTU), las revisiones solo pueden producirse cada cuatro años para que los consistorios evalúen las medidas y los propietarios adapten proyectos, garantizando seguridad jurídica. Sin embargo, esta modificación llega solo dos años después de la revisión de 2023 —que ya redujo drásticamente la capacidad en suelos urbanizables— y sigue a ajustes previos en 2011, 2019, 2023 y 2024. El grupo denuncia que los propietarios sufren «desamparo» en estas modificaciones, que saltan el período de alegaciones públicas requerido para las revisiones.

La carta cuestiona si el consistorio evaluó el impacto en parcelas concretas, y subraya que preservar el patrimonio para las generaciones futuras no debería disminuir el valor de los bienes heredados.

El consistorio de Canillo está dispuesto a reunirse con los propietarios afectados. Describe el POUP como un documento vivo abierto a mejoras y señala que los cambios, aprobados el 21 de enero, buscan reducir la densidad constructiva, integrar las nuevas edificaciones en el paisaje, alinear el crecimiento con los recursos naturales, mantener la identidad de pueblo de montaña y proteger el valor patrimonial. Las normas priorizan ahora el uso residencial en áreas urbanas, elevándolo del 17 % al 72 %, al tiempo que limitan hoteles y desarrollos comerciales.

El primer POUP de Canillo data de 2007, con su única revisión en 2023. Podría llegar uno nuevo en dos años.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: