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Propietarios del Frankfurt Heidelberg demandan al Ayuntamiento por cierre discriminatorio de terraza

Los dueños de un bar de La Seu d'Urgell acusan al consistorio local de trato injusto al obligarles a cerrar la terraza a las 22.00 horas, pese a las normativas que lo permiten.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • El Ayuntamiento ordenó el cierre de la terraza a las 22.00 el 20 de octubre por quejas de dos vecinos, sin multas ni informes policiales.
  • La asociación de vecinos apoya al bar, niega problemas de ruido y denuncia acoso de los denunciantes con naranjas e infrasonidos.
  • Los propietarios piden medida cautelar judicial, invirtieron más de 10.000 € en pantalla insonorizante y temen despidos y cierre del negocio.
  • La decisión ignora la normativa catalana que exige pruebas policiales; valoran denuncia penal contra el alcalde por prevaricación.

Los propietarios de Frankfurt Heidelberg, un bar en la Plaça Codina de La Seu d'Urgell, han acusado al Ayuntamiento local de trato discriminatorio al obligarles a cerrar su terraza exterior a las 22.00 horas, pese a las normativas que permiten mantenerla abierta hasta la medianoche.

La decisión, fechada el 20 de octubre, parece originarse en las quejas de un único vecino del edificio, al que se unió después uno de una propiedad colindante. Sin embargo, la asociación de vecinos local apoya a los propietarios del bar y se ha ofrecido a testificar en los tribunales que no perciben ruidos ni otras molestias de la terraza. Varios vecinos entrevistados han corroborado esto, elogiando a los dueños por hacer cumplir estrictamente los horarios de cierre y vigilar a los clientes para evitar ruidos persistentes. En contraste, han descrito incidentes en los que uno de los denunciantes supuestamente acosó a los clientes lanzando naranjas sobre las mesas y activando dispositivos de infrasonidos, que resultan especialmente molestos para personas con autismo o mascotas.

El litigio está ya en los tribunales, con los propietarios solicitando una medida cautelar para mantener la terraza abierta y evitar un «daño económico irreparable». El Ayuntamiento se ha opuesto. Los dueños del bar también valoran presentar una denuncia penal contra el alcalde por prevaricación administrativa, alegando que la orden se dictó de forma arbitraria, de mala fe y sin atender a la proporcionalidad. Según el código penal, este delito implica que una autoridad dicte conscientemente una resolución administrativa injusta.

No se han impuesto multas ni actas policiales contra el bar, y el Ayuntamiento no ha respondido a las consultas. Los propietarios destacan la incoherencia de la medida, ya que no se aplica a ningún otro local similar de la ciudad. Invirtieron 10.534 euros en una pantalla acústica especial para reducir el ruido, además de 3.427,96 euros anuales en tasas de terraza y 1.944,34 euros por la prórroga de verano.

La restricción, que el Ayuntamiento afirma que solo afecta al 15 % de la facturación, impide de facto las cenas en terraza —una fuente clave de ingresos, sobre todo con la llegada del buen tiempo—. Los propietarios aseguran que amenaza la viabilidad del negocio, con ocho empleos en riesgo, y han recibido ofertas para vender el local con otro uso.

Expertos legales que asesoran a los propietarios señalan que la resolución municipal no hace referencia a la normativa general de Cataluña sobre horarios de establecimientos públicos (Orden INT/358/2011), que solo permite a los alcaldes imponer reducciones excepcionales con evidencia policial documentada.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: