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Sant Julià de Lòria inaugura la renovada comedor social 'La Cullera de la Llar'

Tras 18 meses de reformas y cambio de personal, reabre el comedor para mayores de 60 años con menús caseros, lo que impulsa la asistencia.

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Claves

  • Reabierto el 2 de febrero tras 18 meses de reformas para cumplir normativas sanitarias y por baja afluencia previa.
  • Nueva cocinera Júlia experta en dietas; menús a 7,80 € diarios o 35 € semanales.
  • Aumento de asistencia con suscriptores semanales que elogian la calidad casera frente a quejas anteriores.
  • Consellera Ramos: Más allá de las comidas, es un punto social vital para mayores aislados.

Sant Julià de Lòria ha inaugurado su comedor social 'La Cullera de la Llar', un mes después de reanudar operaciones el 2 de febrero con menús caseros para jubilados y prejubilados mayores de 60 años.

El local, situado en el edificio Llar de Lòria de 10 años, suspendió los servicios de restauración el 1 de julio de 2024 por baja afluencia y quejas sobre la calidad de la comida. Tras casi 18 meses de reformas para cumplir con las normativas industriales y sanitarias, y una búsqueda complicada de personal, la parroquia ha nombrado cocinera a Júlia —titular en gestión hotelera con experiencia en necesidades dietéticas e intolerancias—, junto a una ayudante.

Disponible de lunes a viernes para residentes elegibles de Sant Julià y otras parroquias, así como usuarios del centro diurno de la Cruz Roja, el comedor ofrece entrante, plato principal, pan, postre y café o infusión por 7,80 euros al día o 35 euros semanales. Desde la reapertura, algunos comensales han optado por suscripciones semanales y han expresado gran satisfacción con las elaboraciones caseras, que han aumentado la asistencia.

La inauguración del martes atrajo a consellers parroquiales, ministras Imma Tor y Helena Mas, y al sacerdote local mossèn Pepe Chisvert. Las mesas se llenaron progresivamente mientras los invitados elogiaban los aromas apetitosos y la cocina al estilo de pueblo. La usuaria habitual Montse López, que probó el servicio de restauración anterior, recordó solo tres comensales y menús mediocres. Ahora describe el relanzamiento como prometedor, con platos que evocan la cocina casera y aromas que suponen una clara mejora.

La consellera de Asuntos Sociales y capitana Eva Ramos, que priorizó el proyecto en el programa electoral parroquial, subrayó su valor más allá de las comidas. «Hay personas que viven solas, y queremos que vengan aquí a socializar, hacer amigos y mantenerse activas», dijo. «Es un punto de encuentro para los vecinos». Ramos destacó las suscripciones semanales desde principios de febrero y los comentarios positivos de los usuarios sobre la calidad.

Los visitantes primerizos desde la reapertura expresaron optimismo. Uno, que conocía el formato anterior, dijo que las recomendaciones habían generado expectativas y los primeros sabores las cumplían. Los menús de muestra, como sopa minestrone, pollo con ciruelas y fruta o yogur, generaron expectación, con algunos comensales bromeando sobre especialidades como calçots que requieren reserva previa. La reactivación subraya los crecientes lazos comunitarios y la demanda, con reservas recomendadas con un día de antelación.

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