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Sindicatos andorranos endurecen protestas contra reforma de alquileres que duplica precios

USdA y SHA exigen límites basados en ingresos, ampliación de vivienda pública y dimisión del Gobierno tras la revisión del CES, que prevé subidas del 94% que podrían consumir la mayoría del salario mínimo y pensiones. Los propietarios piden desregulación más rápida mientras el Gobierno defiende protecciones para inquilinos y transición equilibrada.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraAltaveuEl PeriòdicARABon Dia

Claves

  • Sindicatos prevén alquiler de piso de 80 m² subiendo de 440 € a 856 €/mes (94%) en 3 años, inasumible para bajos ingresos.
  • Exigen topes del 30-35% de renta, subidas solo IPC para pensiones, ampliación vivienda pública.
  • Propietarios piden desregulación inmediata, incentivos fiscales ante costes de mantenimiento.
  • Gobierno planea aprobación en junio, 150 nuevas viviendas públicas, protecciones como preaviso de 6 meses.

Unió Sindical d'Andorra (USdA) y Sindicat de l'Habitatge d'Andorra (SHA) han intensificado su oposición al anteproyecto de reforma de alquileres del Gobierno tras su revisión en el Consell Econòmic i Social (CES) esta semana, anunciando protestas coordinadas, campañas de firmas y demandas de dimisión del Gobierno y elecciones anticipadas. Alertan de que el plan arriesga duplicar algunos alquileres en tres años, desplazando a trabajadores, jóvenes y pensionistas para 2027.

El secretario general de USdA, Gabriel Ubach, abandonó la reunión del CES expresando una gran decepción, argumentando que el anteproyecto equipara inmuebles obsoletos con nuevos para las subidas de precios, ignorando la asequibilidad para grupos de bajos ingresos. El sindicato exige topes vinculantes que limiten los alquileres al 30-35% de los ingresos familiares, incrementos solo por IPC para pensionistas, salvaguardas para perceptores hasta 1,5 veces el salario mínimo, rápida ampliación de vivienda pública y revisiones bienales obligatorias de impacto social. Ubach vinculó el tema a la erosión de la confianza, citando el referéndum del acuerdo con la UE, y confirmó una reunión la próxima semana con SHA para planificar concentraciones «de gran escala». USdA proyecta que, entre unos 25.000 alquileres —20.000 en prórrogas—, un piso de 80 m² en Andorra la Vella podría pasar de 5,50 €/m² (440 € mensuales) a 10,70 €/m² (856 €) en tres años, un aumento del 94% posterior al IPC. Esto supondría el 61% de un salario mínimo de 1.400 € (frente al 31%) o el 95% de una pensión de 900 € (frente al 49%), dejando 44 € para lo esencial. Los nuevos contratos ya superan los 13,50 €/m², bloqueando la independencia de los jóvenes.

SHA, tras su asamblea abierta del 28 de febrero y una sesión el 18 de febrero con el jefe de Gobierno, Xavier Espot, y la ministra de Vivienda, Conxita Marsol, publicó un comunicado que valora el diálogo pero califica el deshielo gradual de «desregulación política silenciada» que favorece a grandes propietarios frente a inquilinos. Rechaza narrativas de derechos equilibrados, insistiendo en que centrarse en quién, cuánto y cuándo suben los alquileres elude la legitimidad de los precios, distorsiones del mercado e inequidades pasadas, pudiendo desencadenar una crisis de vivienda y social en 2027. SHA se alinea plenamente con USdA, planeando acciones a nivel parroquial y de barrio tras consultas, con retroalimentación detallada pronto. El grupo está creando secciones locales mientras debate movilizaciones más amplias.

Los propietarios también expresaron insatisfacción. El presidente de la Associació de Propietaris de Béns Immobles, Jordi Marticella, tras una reciente reunión con socios y no socios, urgió la desregulación inmediata tras años de controles, sugiriendo incentivos fiscales, apoyo a rehabilitaciones y fases más rápidas. Enfatizó que las subidas son opcionales y escalonadas, estimando 200-1.000 € en cinco años —a menudo menos de 500 € incluso con plaza de aparcamiento— y señaló que las cargas de mantenimiento de los propietarios han paralizado la rotación, elevando precios de nuevos alquileres. Muchos pisos regulados oscilan entre 500 y 1.000 €, algunos grandes con aparcamiento por debajo de 500 €, volviéndose insostenibles para los dueños.

Marsol defendió el equilibrio del anteproyecto, destacando su alineación con tarifas de vivienda pública, un preaviso de seis meses para terminación (frente a tres) por seguridad de inquilinos, y un fondo garantizador de impagos de alquileres en camino, incentivos a alquileres asequibles y compensaciones por abusos de la «trampa de los hijos». El Gobierno prevé presentarlo pronto al Parlamento, con aprobación en junio, y planea 150 viviendas públicas extra mediante compras con superávit de 2025, apuntando a 500 en total para fin de legislatura.

El «projecte de llei d’aprovació del règim jurídic aplicable als contractes d’arrendament d’habitatge per a residència habitual i permanent per al període 2027-30» transita a términos de mercado bajo la Llei d’arrendaments de finques urbanes en cuatro años: prórrogas anteriores a 2012 o inferiores a 6 €/m² finalizan en 2027 (hasta 6% + IPC anual), escalonadas por edad/precio hasta 2030. Nuevos contratos permiten 1-6% + IPC en cinco años, incluso por encima de 12 €/m². Tarifas públicas subparroquiales habilitan rampas de tres años. Excepciones cubren residentes pasivos, alquileres sobre 2.000 €, obras de seguridad, uso propietario/familia, ventas o no renovación por inquilino. Recargos activan multas anuales del 50% más devoluciones.

Sergi Esteves, del Sindicat d’Ensenyament Públic, criticó la ausencia de topes a precios públicos, mientras la Confederació Empresarial acogió el equilibrio pero buscó subidas hasta 8% + IPC y alineación más rápida de tarifas públicas.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: