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Trabajadores sociales andorranos exigen protecciones urgentes para la salud mental en crisis de agotamiento

ATSA pide medidas inmediatas como formación, supervisión y protocolos de seguridad para combatir cargas de trabajo abrumadoras, falta de personal y.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraEl PeriòdicBon DiaARAAltaveu

Claves

  • Cargas de trabajo abrumadoras, falta de personal, burocracia y agotamiento por empatía impulsan el burnout.
  • Aumento de la demanda post-COVID por alquileres elevados, inseguridad laboral y problemas de salud mental.
  • Demandas incluyen estrategias de prevención, formación accesible, supervisión y respuestas a agresiones.
  • Hipotético: paralización nacional de servicios sociales durante una semana subraya su rol crítico.

La Asociación de Trabajadores Sociales de Andorra (ATSA) ha exigido medidas institucionales inmediatas para proteger la salud mental del personal de servicios sociales, citando cargas de trabajo abrumadoras, tensión emocional y exposición a la crisis de vivienda, pobreza y violencia del Principado, incluida la agresión dirigida a los propios profesionales.

Con motivo del Día Mundial del Trabajo Social el 17 de marzo, ATSA publicó un comunicado en el que insta a las administraciones públicas y entidades privadas a introducir estrategias de prevención y autocuidado, supervisión de casos, formación accesible para todo el personal, protocolos de seguridad laboral adaptados y respuestas claras a las agresiones en servicios públicos y privados. La asociación identificó los principales factores de agotamiento: demandas emocionales intensas por la escucha activa diaria de relatos de dificultades, presiones organizativas como falta de personal, burocracia excesiva, volúmenes altos de casos y agotamiento por empatía.

La presidenta de ATSA, Rosa Baena, detalló el aumento persistente de la demanda de servicios desde el periodo post-COVID, impulsado por el alza de los alquileres, la inseguridad laboral, conflictos entre trabajo y vida personal, tensiones en la salud mental y mayor conocimiento público de las opciones de apoyo. «Hemos notado una demanda mucho mayor a partir de la poscovid», dijo, reconociendo el aumento del número de profesionales. Sin embargo, subrayó que los problemas han crecido en paralelo, dejando recursos insuficientes para intervenciones de calidad y preventivas. Baena señaló cambios en los perfiles de usuarios, mayor irritabilidad ligada al estrés económico y tensiones en todos los servicios, desde los comunes hasta el Gobierno, SAAS y organizaciones como la Cruz Roja. Las nuevas iniciativas, como los centros de día, suelen ponerse en marcha sin equipos ampliados, añadió: «Creamos nuevos recursos pero con los mismos profesionales, y eso es abrumador».

La asociación presentó a los trabajadores sociales como testigos de primera línea de las realidades sociales de Andorra y agentes clave de cambio, instando a las jerarquías a examinar sus roles. La conmemoración de este año se apartó de formatos anteriores para priorizar el reconocimiento profesional y las contribuciones del sector a la sociedad. Se alineó con el tema de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales para 2026, «Construyendo esperanza y armonía: un llamado Harambee para una sociedad dividida», en el que la palabra suajili «Harambee» —que significa «todos tiramos juntos»— subraya la responsabilidad colectiva y la cooperación.

ATSA desafió a los líderes con una hipótesis drástica: ¿qué pasaría si los servicios sociales se paralizaran en todo el país durante solo una semana? Abogó por ratios de personal realistas, supervisión y horarios para frenar el agotamiento, enfatizando que cuidar a los profesionales les permite apoyar a los demás. Baena confirmó la disposición del grupo a dialogar con funcionarios del Gobierno para avanzar en estas prioridades.

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