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Política·

200 personas se manifiestan en Andorra contra el proyecto de desregulación de alquileres ante temores de desalojos

Alrededor de 200 personas se manifestaron el martes por la tarde en la Plaça del Consell General contra el proyecto del gobierno para desregular gradualmente los contratos de alquiler entre 2027 y

Claves

  • 200 manifestantes protestan en Andorra contra proyecto de desregulación de alquileres que elimina controles para 2030, temiendo desalojos y subidas de precios.
  • Líder de SHA Rebeca Bonache critica falta de controles salariales y salvaguardas, anuncia gran protesta el 16 de mayo.
  • Partidos de oposición PS, Andorra Endavant y Concòrdia proponen enmiendas con límites de alquileres, protecciones a inquilinos e impuestos antispeculación.
  • Proyecto inicia desregulación en 2027, afectando inicialmente a 7.000 inquilinos en crisis habitacional con subidas del 27 % desde 2013.

Alrededor de 200 personas se manifestaron el martes por la tarde en la Plaça del Consell General contra el proyecto del gobierno para desregular gradualmente los contratos de alquiler entre 2027 y 2030, calificándolo de «expulsión programada» que dispararía los precios y desplazaría a los inquilinos. Organizada por la líder del Sindicat d’Habitatge d’Andorra (SHA), Rebeca Bonache, un año después de las grandes protestas del año pasado, la concentración incluyó la lectura de un manifiesto, testimonios de trabajadores sanitarios, jóvenes andorranos, familias y pensionistas que luchan contra desalojos o alquileres inasumibles, y cánticos como «Govern, escolta, el poble es revolta», «ni un euro més, abaixem els lloguers» y «què passa, ens quedem sense casa». Bonache criticó la falta de controles de precios vinculados a salarios, salvaguardas contra desalojos y un registro público de propiedades, advirtiendo de un mercado dual que obligaría a los inquilinos a aceptar subidas o marcharse, lo que podría fracturar la cohesión social. Anunció una manifestación mayor el 16 de mayo para presionar por reformas estructurales como un índice de precios de referencia y prohibiciones de desalojo sin alternativas de vivienda, instando a coordinarse con sindicatos y asociaciones. Entre los asistentes figuraron los líderes de Unió Sindical d’Andorra (USdA), Gabriel Ubach y Joan Torra, los concejales de Concòrdia Cerni Escalé y Núria Segués, y el miembro de Socialdemòcrates (PS), Pere Baró. Ubach acusó al gobierno de especulación, comparándolo con un modelo de Mónaco donde trabajadores con salarios bajos de 1.500 € enfrentan alquileres de 2.000 € y viajan desde el extranjero; Baró calificó la desregulación de «suicidio social» sin herramientas previas.

El proyecto, que aplica la Ley 24/2023, inicia la desregulación el 1 de enero de 2027, afectando inicialmente al 20-25 % de los contratos —unas 7.000 personas—, con límites de precios e incentivos para retener a los inquilinos actuales. Los nuevos contratos sufrirán subidas graduales, liberalizándose totalmente en 2030.

La oposición se intensificó tras cumplirse el miércoles el plazo para enmiendas. PS presentó una enmienda total para devolver el proyecto, argumentando que el período transitorio no ha proporcionado elementos esenciales como un registro público, índice de precios o ley de vivienda asequible en medio de un parque público insuficiente, dejando a los trabajadores vulnerables a lo que califican de «crisis sin precedentes» por la «improvisación» del gobierno. Esperan el rechazo pero planean cambios artículo por artículo. Andorra Endavant solicitó una prórroga de una semana para elaborar medidas que impulsen la oferta y protejan a trabajadores, jóvenes y jubilados, buscando equilibrar el mercado con garantías para propietarios. Concòrdia presentó enmiendas que limitan los alquileres por encima de 12,90 €/m² al IPC, rampas de cinco años hacia referencias asequibles parroquiales para los inferiores, derechos de permanencia para inquilinos cumplidores, impuestos antispeculación de hasta el 30-40 % en ventas a corto plazo y una moratoria a la inversión extranjera. Escalé lo llamó «ley de supervivencia política» que agrava una crisis en la que un piso de 80 m² podría absorber el 95 % de los salarios medios (2.200-2.300 €), con subidas de alquileres del 27 % desde 2013 ligadas a los aumentos de precios de compra; Segués señaló que incluso con 4.000 € de ingresos se afrontan cargas del 53 %.

Las opiniones del sector inmobiliario divergieron. El presidente de AGIA, Jordi Ribó, dijo que Andorra «no puede acoger a todo el mundo», considerando La Seu d'Urgell y pueblos franceses cercanos como su área metropolitana para aliviar la presión, y abogó por una desregulación abrupta al estilo FMI en lugar de gradual ante la incertidumbre legal, datos escasos desde 2019 y menos vacantes de las asumidas. La cónsola de Escaldes-Engordany, Rosa Gili, insistió en que su parroquia suministró todos los datos de alquileres al sistema Sicar, rebatien do las afirmaciones de la ministra de Vivienda, Conxita Marsol, sobre lagunas que arriesgan las protecciones a inquilinos.

Los responsables gubernamentales se mantuvieron firmes. El portavoz Guillem Casal expresó «respeto y empatía» pero descartó cambios porque el proyecto es parlamentario, llamando a una educación pública sobre su enfoque equilibrado que evita la liberalización total o congelaciones permanentes. El jefe de Gobierno, Xavier Espot, enfatizó las protecciones a grupos vulnerables mediante vivienda pública e incentivos contra el reemplazo de inquilinos, destacando fuertes estímulos para retenerlos. Marsol detalló el uso de fondos sobrantes para 150 alquileres públicos más mediante edificios existentes o nuevas construcciones, apuntando a 650 unidades para fin de mandato; la garantía para primeras viviendas ha ayudado a 25 compradores (52.000 € en total), con compras sobre plano en revisión en 3-4 meses. El debate continúa, con enmiendas hasta el 30 de abril.

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