Volver al inicio
Política·

Andorra sube al 60.º puesto en el Índice de Libertad de Prensa de RSF pese al declive global

Aunque las libertades mediáticas se erosionan en el mundo por leyes restrictivas y conflictos, Andorra mejora ligeramente en el índice 2026 de RSF, si bien su pequeño tamaño limita la independencia periodística y fomenta la influencia de élites.

Claves

  • Andorra sube cinco puestos al 60.º de 180 países, puntuación de 63,30 a 63,91.
  • Media global en mínimo histórico de 25 años; más de la mitad de países en condiciones difíciles o muy graves.
  • Desafíos en Andorra: escasa pluralidad mediática, injerencia de élites político-económicas, autocensura.
  • Mejores puntuaciones: político y seguridad (19.º); peores: económico (107.º), sociocultural (75.º).

Andorra ha ascendido cinco puestos hasta el 60.º de 180 países en el Índice Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), pese al retroceso global en las libertades mediáticas. La puntuación del Principado ha mejorado ligeramente, del 63,30 del año pasado al 63,91 de este año, cuando ocupaba el 65.º lugar.

El informe anual, publicado esta semana, registra la media global más baja en los 25 años de historia del índice. Por primera vez, más de la mitad de los países afrontan condiciones "difíciles" o "muy graves" para el periodismo. Noruega lidera la clasificación, mientras que Eritrea se mantiene en último lugar. RSF atribuye el deterioro mundial al aumento de leyes restrictivas, a menudo justificadas como medidas de seguridad nacional, junto con conflictos armados y represión autoritaria.

En Andorra, la organización señala desafíos inherentes a los pequeños enclaves que obstaculizan el periodismo libre. Entre ellos, la limitada pluralidad mediática y la interferencia continua de poderes políticos y económicos entrelazados. La mayoría de los medios están en manos de figuras empresariales con importantes intereses locales. El pequeño tamaño del país y la concentración de intereses económicos limitan tanto el número de medios como su resiliencia.

Junto con la radiotelevisión pública RTVA, que está bajo la influencia del gobierno en el poder, sobreviven unos pocos periódicos. Estos están encabezados por *Diari d'Andorra* y otros títulos controlados por banqueros y empresarios. La única agencia de noticias funciona más como una herramienta de comunicación que como un productor independiente de información.

La relativamente joven tradición democrática de Andorra —su constitución data de hace poco más de tres décadas— y la influencia de las élites económicas en las instituciones crean un sistema opaco. Los poderes del Estado carecen de una separación clara, lo que deja a los pocos periodistas independientes sin capacidad efectiva para actuar como contrapeso a la autoridad.

No existe censura oficial, pero los medios públicos se inclinan hacia el gobierno mientras que los privados, en manos de líderes empresariales, requieren poco amedrentamiento. La cobertura se centra en los asuntos cotidianos, evita indagar en escándalos financieros y tiende a la autocensura. El papel omnipresente de la banca moldea el gasto publicitario y, por tanto, las líneas editoriales, sin salvaguardas para la independencia mediática.

Una tradición conservadora, moldeada por la influencia de la Iglesia católica y la reticencia hacia debates sociales plurales, restringe aún más a los medios. Los periodistas, por ejemplo, carecen de acceso a jueces, magistrados u otros responsables de un sistema judicial anticuado para entrevistas o información.

En los cinco indicadores de RSF —político, legal, económico, sociocultural y seguridad—, Andorra obtiene sus mejores puntuaciones en el ámbito político (19.º lugar) y en seguridad (también 19.º). Desempeña peor en el económico (107.º) y sociocultural (75.º), con el legal en el 57.º.

Comparte el articulo en