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Política·

El proyecto de desintervención del alquiler en Andorra avanza con cambios mínimos pese a la furia opositora

El Gobierno impulsa la liberalización gradual del mercado de alquiler, eliminando las prórrogas obligatorias ante protestas por falta de diálogo y protección a inquilinos. Pendientes dos enmiendas menores.

Claves

  • Mayoría DA-CC rechaza casi todas las 43 enmiendas opositoras en Comisión de Economía.
  • El proyecto elimina prórrogas de 2019 y descongela 20.000 contratos de 2027-2030 con subidas del 1-6 % anual.
  • Oposición (Concòrdia, PS, Andorra Endavant) denuncia falta de diálogo y votará en contra.
  • Espot defiende el equilibrio; SHA alerta de especulación y exige más protecciones a inquilinos.

El proyecto de ley para la desintervención progresiva del mercado de alquiler de Andorra avanza hacia su aprobación en el Consell General con cambios mínimos, pese a las fuertes críticas de la oposición y al rechazo casi total de 43 enmiendas de los grupos opositores.

Demòcrates per Andorra (DA), que ostenta la mayoría parlamentaria junto a Ciutadans Compromesos (CC), votó en contra de casi todas las propuestas de Concòrdia, Partit Socialdemòcrata (PS) y Andorra Endavant durante las sesiones de la Comisión de Economía. Los partidos de la oposición describieron el proceso como unilateral, acusando al Gobierno de presentar el texto como definitivo antes de que concluyera el debate parlamentario. Señalaron un resumen publicado en medios impresos el 15 de mayo, firmado solo por DA, junto a un vídeo del jefe de Gobierno, Xavier Espot, y declaraciones tras la protesta del Sindicato de la Vivienda (SHA) el 16 de mayo, en las que calificó el proyecto de «protector, basado en garantías, equilibrado y medido» e indicó un margen limitado para más cambios.

Concòrdia calificó el enfoque como una «falta de voluntad real para llegar a acuerdos», destacando la vivienda como la principal preocupación ciudadana en Andorra. PS denunció la «absoluta falta de diálogo y negociación», al observar el rechazo sistemático de sus aportaciones pese a las llamadas a propuestas. Andorra Endavant lo condenó como un «grave menosprecio institucional» al Consell General, argumentando que socava el trabajo parlamentario. Los tres grupos anunciaron que votarán en contra del proyecto en el pleno.

Quedan pendientes dos enmiendas de cara a la próxima reunión de la Comisión de Economía el jueves: la del PS sobre el mecanismo de la «trampa del niño» y la de Andorra Endavant para prohibir a no residentes el uso comercial de alquileres residenciales. Fuentes indican que hasta ahora solo se han aceptado ajustes técnicos menores.

La legislación pone fin a las prórrogas obligatorias vigentes desde 2019, descongelando gradualmente unos 20.000 contratos entre 2027 y 2030 mediante incrementos anuales del 1 % al 6 % según el precio por metro cuadrado, más el IPC (con ejemplos asumiendo una inflación del 2,5 %). Tras la transición, los propietarios podrán renovar o cambiar inquilinos con seis meses de preaviso.

Espot defendió el proyecto como una búsqueda de «equilibrio» entre propietarios e inquilinos, cumpliendo el programa electoral de DA de desintervención gradual sin volver a prórrogas generales. Reconoció que los contratos de 2022 que expiran en 2027 son el grupo «menos protegido», fuera de las salvaguardas actuales, y señaló que el Gobierno está elaborando medidas complementarias —posiblemente vía reglamentos o acciones ejecutivas— para ayudar a los inquilinos ante subidas bruscas de renta si no se renuevan.

Los agentes implicados expresaron preocupaciones. La Asociación de Propietarios de Bienes Inmuebles (APBI) argumentó que el proyecto traslada al sector privado las obligaciones sociales del Estado, en línea con el consejo del FMI contra los controles directos al mercado en favor de ayudas focalizadas a grupos vulnerables durante una transición gradual. El SHA, tras reunirse con DA y CC, advirtió de que el texto perpetúa la especulación del mercado por encima de los derechos a la vivienda, destacando la inseguridad para contratos posteriores a 2021 con rentas ya elevadas, posibles subidas abusivas y «desahucios silenciosos». Exigieron garantías reales, un índice de precios de referencia, contratos indefinidos como norma, controles más estrictos contra el fraude y compromisos escritos para futuras reformas de la LAFU.

El líder de la oposición, Cerni Escalé, de Concòrdia, criticó el «doble discurso» sobre el consenso, al señalar más de 300 enmiendas de vivienda rechazadas este mandato en medio de unidades asequibles perdidas. El SHA indicó presión continua, afirmando que la movilización del 16 de mayo fue «una advertencia, no un final». Pese a las tensiones, la mayoría de DA asegura su aprobación con pocas modificaciones.

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