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Política·

Consejera del PS de Andorra cuestiona reorganización tardía de la Función Pública

Laia Moliné desafía la creación de nuevos cargos administrativos en el departamento de Función Pública y exige justificación para abordar problemas crónicos como la gestión de RRHH y conflictos al final de la legislatura.

Claves

  • Laia Moliné (PS) cuestiona nuevo puesto de director y servicios de diálogo, conciliación y relaciones internas.
  • Desafíos como clasificaciones laborales y relaciones laborales persisten desde hace años con controversias.
  • Cuestiona el momento al final de la legislatura, evaluación de necesidades, costes e indicadores de rendimiento.
  • PS exige diagnóstico claro, necesidad, eficiencia y transparencia en los cambios.

Laia Moliné, consejera general del Partido Socialdemócrata de Andorra (PS), ha cuestionado la decisión del Gobierno de crear un nuevo puesto de director en el departamento de Función Pública y dos servicios adicionales para el diálogo, la conciliación, la resolución consensuada de conflictos y las relaciones internas, especialmente en esta fase final de la legislatura.

En una pregunta escrita al Ejecutivo, Moliné solicita la valoración del Gobierno sobre la situación actual de la Función Pública, las necesidades específicas que impulsan la reestructuración y los objetivos de estas nuevas unidades administrativas. Destaca que desafíos como las clasificaciones profesionales, reclasificaciones, itinerarios profesionales, evaluaciones del rendimiento y relaciones laborales llevan años persistiendo, lo que ha generado controversias, recursos y quejas.

La consejera del PS pregunta específicamente por qué el Gobierno emprende ahora esta reestructuración, hacia el final de la legislatura, cuando estos problemas son de larga data. Solicita detalles sobre las deficiencias detectadas en la comunicación interna, la gestión de recursos humanos y la resolución de conflictos, así como el coste financiero de la nueva estructura, los recursos asignados y los indicadores de rendimiento para evaluar sus resultados.

Moliné subrayó la necesidad de un diagnóstico claro que justifique los cambios. «Si el Gobierno ve la necesidad de un servicio dedicado al diálogo y la resolución de conflictos y de reforzar las relaciones internas, es legítimo preguntar qué valoración tiene de la situación actual y qué deficiencias pretende abordar», afirmó. Añadió que mejorar la administración es un objetivo compartido, pero debe basarse en objetivos definidos e instrumentos de evaluación para garantizar su eficacia.

El PS insiste en que los cambios estructurales deben ajustarse a los principios de necesidad, eficiencia, transparencia y buena gobernanza en el marco de su labor de control parlamentario. El Gobierno aún no ha respondido.

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