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Política·

Diversand celebra primera marcha del Orgullo con Isabella Vargas al frente

La nueva presidenta de Diversand, Isabella Vargas, encabezó la primera marcha del Orgullo de su mandato con 20 participantes, en defensa de los derechos LGTBIQ+ ante retrocesos globales y retórica local de odio.

Claves

  • La marcha reunió 20 participantes de Plaça del Consell General a Parc Central bajo el lema 'Ni un pas enrere'.
  • Vargas defiende avances LGTBIQ+ frente a retrocesos globales y retórica anti-LGTBIQ+ en política local.
  • Andorra ocupa el 23.º puesto en el Rainbow Map de ILGA-Europe con un 43 %.
  • Prioridades: ley integral LGTBIQ+, prohibición de terapias de conversión y sanción a discriminación laboral.

Isabella Vargas, presidenta de Diversand, la principal organización de defensa LGTBIQ+ de Andorra, lideró la primera marcha del Orgullo de la entidad bajo su mandato el sábado, con unos 20 participantes bajo el lema «Ni un pas enrere» (Ni un paso atrás). El acto comenzó en la Plaça del Consell General y finalizó en el Parc Central, donde se leyó un manifiesto entre cánticos de «Existim, resistim» (Existimos, resistimos) y oposición al fascismo y al patriarcado.

Vargas subrayó el papel de la marcha en la defensa de los logros recientes ante retrocesos globales en los derechos LGTBIQ+ y el surgimiento de una retórica anti-LGTBIQ+ en Andorra, no solo en línea, sino en esferas políticas. «Queremos mostrar que existimos, resistimos y estamos aquí para quedarnos», dijo antes de la procesión. El colectivo busca evitar cualquier retroceso de las protecciones reflejadas en la ley.

Diversand eligió recientemente a Vargas de la vicepresidencia en su asamblea general, con la expresidenta Nieves Calvo permaneciendo en la junta. Ella ve el cambio como un paso evolutivo hacia una aplicación más fuerte de los derechos, más allá de la mera legislación, mediante supervisión estatal y actividades de construcción comunitaria.

Andorra ocupa el puesto 23 de 49 países en el Rainbow Map de ILGA-Europe, con un 43 % de puntuación, equiparable al Reino Unido y la República Checa, pero por detrás de España (88,7 %) e Islandia (85 %). Vargas calificó el ranking como un llamado a la acción, destacando cómo la gente aún abandona el país incapaz de vivir abiertamente por miedos laborales, presiones familiares o la ausencia de espacios seguros.

Las prioridades incluyen una ley LGTBIQ+ integral para influir en los currículos educativos, ampliar las disposiciones sobre delitos de odio en el código penal, mejorar el acceso a la sanidad y prohibir las terapias de conversión, de las que Diversand ha documentado casos. El colectivo acoge las recientes actualizaciones del código penal sobre delitos de odio digitales, pero las considera tardías e incompletas, y urge un alcance más amplio y la participación de la sociedad civil.

Persisten brechas pendientes, como el caso sin resolver de Noa, una mujer trans que enfrenta presunta discriminación laboral y amenazas que la han apartado del trabajo productivo. No se ha impuesto ninguna sanción al agresor, lo que expone debilidades en el sector privado. Diversand también busca cambios más rápidos en el registro de género por vías administrativas en lugar de judiciales, vías quirúrgicas definidas y bloqueadores de la pubertad para jóvenes trans, un registro oficial de discriminación y diversidad en los currículos escolares.

Vargas señaló el aumento del discurso de odio normalizado en comentarios de medios y redes sociales. Aunque el activismo tensiona la vida personal y profesional en un país pequeño, ella atribuye el equilibrio a una junta reforzada, nuevas sinergias con grupos como el Foro de la Juventud y el Sindicato de la Vivienda, y un mayor cumplimiento.

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