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Política·

Andorra propone jubilación anticipada a los 60 para trabajadores con graves discapacidades

El Gobierno presenta un proyecto de ley que permite la jubilación a los 60 años para personas con discapacidades graves o muy graves, con un coste inicial de 80.000 € anuales para 6 beneficiarios y un plan nacional de prevención.

Claves

  • Dirigido a trabajadores de 55-64 años con discapacidades ≥45% (graves) o ≥60% (muy graves).
  • 23 personas previstas en 5 años, coste máximo de 210.000 € anuales.
  • Pensiones equivalentes a edad ordinaria, con fondos de Seguridad Social y mantenimiento de complementos.
  • Incluye plan nacional de prevención desde atención prenatal hasta apoyo a mayores.

El Gobierno andorrano ha presentado un proyecto de ley cualificado al Consejo General para garantizar los derechos de las personas con discapacidad, que incluye disposiciones para la jubilación anticipada a los 60 años de los trabajadores de 55 a 64 años con discapacidades graves o muy graves.

La medida se dirige a dos grupos: personas con una discapacidad reconocida del 45 % o superior (grave) que presenten discapacidades específicas o patologías asociadas que conduzcan a un envejecimiento prematuro, y aquellas con el 60 % o superior (muy grave). Una evaluación de impacto económico prevé que 23 personas podrían beneficiarse en los próximos cinco años, con seis elegibles de inmediato tras la aprobación a un coste anual inicial de unos 80.000 €.

De las 12 personas con discapacidades del 45 % o superior, tres de 60-64 años serían elegibles de inmediato, con un coste de 19.933 € anuales (6.644 € por persona). Las otras nueve, de 55-59 años, accederían progresivamente en cinco años —tres en el primer año, dos más en el segundo, dos en el tercero y dos en el cuarto—, lo que podría elevar el coste a 126.050 € anuales (14.000 € por persona).

Entre las 11 personas con discapacidades del 60 % o superior, tres mayores de 60 años supondrían un coste de 57.063 € anuales (19.000 € por persona) de inmediato. Los otros ocho, de 55-59 años, se incorporarían gradualmente, sumando hasta 84.508 € en un escenario de participación total.

Las cantidades de las pensiones serán equivalentes a las de la edad ordinaria de jubilación, financiadas por el sistema de seguridad social andorrano. El proyecto de ley pone fin al cambio automático de pensiones de invalidez a de vejez a los 60 años, que previamente eliminaba los complementos no contributivos para algunos. De las 54 personas de 55-59 años con pensiones de invalidez, 23 reciben 140.000 € anuales en tales complementos (6.000 € por persona) y los mantendrán.

Una cláusula transitoria ayuda a tres personas que ya cambiaron de pensión pese a tener una invalidez del 45 % o superior y condiciones asociadas, restaurando complementos por casi 35.000 € anuales. Para otros afectados previamente, los costes oscilan entre 500 y 800 € mensuales por persona, aunque no se especifica el número.

El proyecto de ley también obliga a elaborar un plan nacional de prevención, que deberá ser aprobado y actualizado periódicamente por el Gobierno. Cubrirá la atención prenatal y pediátrica, vacunaciones, seguridad laboral y vial, salud pública, prevención de accidentes, hábitos saludables y apoyo a grupos vulnerables como los mayores. El Gobierno podrá designar expertos en prevención para asistir.

Todas las proyecciones de costes asumen una participación máxima y son teóricas.

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