Mayoría de Andorra rechaza propuestas del PS sobre revisión salarial y estudio de semana laboral
La coalición gobernante bloqueó iniciativas socialdemócratas sobre protecciones laborales en debates clave, priorizando convenios colectivos y reformas existentes frente a nuevos mandatos legales.
Claves
- Demòcrates y Ciutadans Compromesos votaron 16-10 contra resoluciones del PS en el Debat d’Orientació Política.
- Primera propuesta: mecanismo legal para actualizaciones salariales anuales contra la inflación.
- Segunda propuesta: estudio sobre semana laboral reducida para paliar escasez en sanidad y educación.
- El Gobierno apuesta por la negociación colectiva tras subidas del salario mínimo por encima del IPC.
La mayoría parlamentaria rechaza las propuestas del PS sobre actualizaciones salariales y estudio de la semana laboral reducida
La mayoría parlamentaria de Andorra, formada por Demòcrates y Ciutadans Compromesos, ha rechazado dos resoluciones relacionadas con el ámbito laboral propuestas por el grupo Socialdemòcrata (PS) durante el Debat d’Orientació Política en curso. Los votos se produjeron en medio de debates sobre la protección del poder adquisitivo de los trabajadores y la solución a las carencias de mano de obra, y ambas iniciativas fracasaron por 16-10.
La primera propuesta buscaba establecer un mecanismo legal para revisiones salariales anuales que mantuvieran el poder adquisitivo, especialmente para los perceptores de bajos y medios ingresos. El consejero del PS Pere Baró argumentó que en los últimos años se ha producido una erosión significativa de los salarios reales, con un número creciente de trabajadores que perciben el salario mínimo o niveles similares. "Solo queremos que quienes tienen empleo no se empobrezcan cada año", dijo, criticando la dependencia exclusiva de las subidas del salario mínimo como insuficiente para la estabilidad o la previsibilidad empresarial. Describió un reciente aumento del salario mínimo anunciado al inicio del DOP como "electoralista", vinculándolo a presiones geopolíticas como las tensiones en el Golfo que impulsaron la inflación.
La líder de Andorra Endavant, Carine Montaner, respaldó la medida, señalando que los alquileres ya se ajustan con el índice de inflación IPC y que los salarios deberían hacer lo mismo. Destacó el apoyo previo de su grupo a ideas similares. La diputada de Concòrdia Maria Àngels Aché la calificó de útil ante el alza de precios.
Los representantes del Gobierno contraargumentaron que ningún país impone por ley subidas salariales universales; estos asuntos corresponden a los convenios colectivos de negociación, ahora facilitados por las recientes reformas de la ley laboral. La ministra de Economía y Trabajo, Conxita Marsol, subrayó la preocupación compartida por la pérdida de poder adquisitivo, apuntando a subidas del salario mínimo que superan al IPC —del 45 % en un caso y del 25 % en otro—, lo que lo sitúa cerca del 60 % del salario mediano (actualmente alrededor del 55 %). Defendió un aumento extraordinario de julio como respuesta a una inflación imprevista, no previsible "con una bola de cristal", y citó otros apoyos como ayudas al alquiler y garantías de vivienda. El jefe de Gobierno, Xavier Espot, reiteró que solo el salario mínimo requiere ajuste estatutario.
La segunda resolución del PS pedía un estudio técnico y socioeconómico sobre la reducción de la semana laboral, para evaluar su viabilidad por sectores sin implementación inmediata. Baró la enmarcó como respuesta a las carencias de mano de obra cualificada en áreas como la educación y la sanidad, con potencial para mejorar la salud mental, reducir el absentismo y aumentar la satisfacción de trabajadores y empresas por igual.
Montaner apoyó un análisis específico por sectores, citando ejemplos como los ritmos circadianos alterados de los trabajadores de SAAS y herramientas de IA para encuestas de satisfacción. Sin embargo, el presidente de Concòrdia, Cerni Escalé, se opuso, cuestionando las ganancias de productividad o mejoras en la calidad de vida, y distinguiéndola de las subidas salariales.
Los miembros de la mayoría argumentaron que la medida era demasiado amplia para la economía de Andorra, impulsada por servicios, comercio minorista y construcción, donde persisten las carencias de mano de obra. Marsol insistió en evaluar previamente los impactos en productividad y costes antes de un debate amplio, señalando que algunos sectores como SAAS ya negocian reducciones a 37 horas semanales para 2028 mediante convenios colectivos. Meritxell López añadió que no atraería más trabajadores dada la situación actual de escasez.
Estas fueron algunas de las 35 resoluciones en discusión, con la revisión salarial como la primera debatida.
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