Andorra aprueba nuevas normas de clasificación de funcionarios tras demandas sindicales
El Ministerio de Función Pública actualiza las regulaciones laborales con medidas de transparencia como desgloses de puntuaciones y perfiles genéricos de puestos. Las cambios resuelven disputas sindicales y buscan modernizar la administración sin alterar procesos esenciales.
Claves
- Más de 50 funcionarios reclaman contra el rechazo gubernamental a revisiones de reclasificaciones 2023-2024.
- Sentencias del Batllia anularon tres casos por defectos procedimentales, movilizando a sindicatos como SIPAAG.
- Nueva regulación incluye anexos con factores de evaluación, entrevistas obligatorias y acceso a hojas de calificación.
- Los cambios responden a negociaciones sindicales y mantienen intactos los procesos fundamentales.
Más de 50 trabajadores de la administración pública han presentado reclamaciones contra el Gobierno andorrano por rechazar la solicitud del Ministerio de Función Pública de revisar las reclasificaciones laborales realizadas entre 2023 y 2024.
Estas reclamaciones siguen a decisiones judiciales del Batllia que anularon tres casos individuales por defectos procedimentales. Los sindicatos, liderados por SIPAAG, habían movilizado a más de 160 trabajadores para solicitar revisiones de los cambios de clasificación o ajustes de nivel. El ministerio, ahora dirigido por el ministro Marc Rossell, desestimó estas solicitudes argumentando que las sentencias afectaban solo a casos concretos y no al proceso general.
En respuesta, más de 50 trabajadores han interpuesto recursos formales ante el Gobierno como paso previo a una posible acción adicional en el Batllia, según fuentes sindicales. El ministerio ha realizado análisis individuales a pesar de los avisos de rechazo estandarizados, señalaron representantes sindicales.
En este contexto, Rossell presentó el miércoles una nueva regulación de clasificación actualizada, resultado de negociaciones con SIPAAG y SEP. Las revisiones abordan críticas sindicales previas sobre la falta de transparencia en la versión aprobada en marzo, que los sindicatos habían amenazado con impugnar judicialmente.
Fuentes sindicales describieron las negociaciones como productivas, con cambios que incluyen anexos que detallan los factores de evaluación, puntuaciones y umbrales para cada nivel de clasificación. Los trabajadores obtienen derechos explícitos de acceso completo a sus hojas de evaluación. Las nuevas revisiones obligarán a entrevistas con empleados y superiores, junto con descripciones de puestos, un punto que Rossell subrayó como compulsory.
También se crearán perfiles genéricos para roles similares en distintos departamentos, como abogados o técnicos administrativos, lo que permitirá pools compartidos de selección para simplificar la contratación. Los sindicatos expresaron una aprobación cautelosa, a la espera del texto final publicado, pero indicaron que ahora ofrece mayores garantías. Esperan que resuelva las disputas en curso sin necesidad de más batallas judiciales.
El ministerio mantiene que los procesos fundamentales permanecen intactos, y que las actualizaciones mejoran la seguridad jurídica y la eficiencia administrativa.
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