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Política·

Progressistes-SDP de Andorra renuncia a candidatura en 2027 por una amplia alianza transversal

El partido socialdemócrata prioriza una plataforma nacional compartida que trasciende líneas partidistas y presenta un marco progresista a largo plazo con compromisos en vivienda, seguridad y relaciones con la UE. El consejo la respaldó frente a una candidatura en solitario.

Claves

  • Progressistes-SDP aprueba por unanimidad el documento 'Andorra 2040: Un nuevo contrato social'.
  • El partido de Jaume Bartumeu evita listas propias y busca alianza transversal más allá de la derecha.
  • La plataforma aborda vivienda, sanidad, economía e reformas institucionales por consenso.
  • Líderes rechazan cambios de partido y llaman a una visión nacional compartida tras la era Demòcrates.

Progressistes-SDP, el partido socialdemócrata liderado por el exjefe de Gobierno Jaume Bartumeu, ha optado por no presentar sus propias listas en las próximas elecciones generales del año que viene. En su lugar, aboga por formar una gran plataforma constitucionalista que se extienda más allá de los partidos centristas y de derechas para incluir voces de todo el espectro político.

El consejo nacional del partido —el máximo órgano decisorio— aprobó esta estrategia por unanimidad el sábado. Los miembros respaldaron el documento *Andorra 2040: Un nuevo contrato social para un nuevo proyecto nacional*, presentado por Bartumeu y el presidente del partido, Josep Roig. Los detalles se harán públicos en un plazo de 15 días, durante la segunda quincena de septiembre tras los ajustes finales.

Bartumeu describió las elecciones como el fin del ciclo de 16 años de gobierno de Demòcrates, advirtiendo contra un mero cambio de etiquetas partidistas. Destacó las conversaciones veraniegas con diversas figuras políticas para forjar una plataforma transversal «ni una continuación de DA ni un DA bis, sino basada en una visión nacional compartida». Pidió una amplia reagrupación política que reactive el espíritu transversal y constitucional de los consensos de Andorra de 1993, superando las fronteras partidistas actuales.

El exjefe de Gobierno advirtió de que la votación corre el riesgo de quedar atrapada entre la continuidad de las políticas gubernamentales y una oposición —aludiendo a Concòrdia— que carece de experiencia, visión y credibilidad suficientes. Roig presentó *Andorra 2040* no como un manifiesto electoral ni una lista de promesas, sino como una reflexión a largo plazo sobre el legado para las futuras generaciones. Expone diez compromisos fundamentales que abordan la vivienda y el freno a la especulación, la dignidad laboral y el refuerzo de la clase media, la protección de la CASS entre generaciones, la excelencia sanitaria, la seguridad, el uso sostenible del territorio, la diversificación económica, las actualizaciones institucionales en el marco constitucional y la salvaguarda de los derechos.

Roig enfatizó que la iniciativa no pertenece a un solo partido e instó a que todos los sectores aporten mediante el diálogo, las ideas y el debate. Ambos líderes señalaron el cansancio público con la política centrada en personalidades y siglas, y el creciente clamor por proyectos sustantivos que aborden problemas reales. Roig añadió que Andorra debe recuperar su capacidad para forjar consensos sin renunciar a los principios fundamentales: «No necesitamos una Andorra más dividida. Necesitamos una capaz de encontrarse a sí misma».

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