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Política·

Andorra aprueba criterios estrictos para nueva distinción de igualdad de género

Las normas exigen cumplir obligaciones fiscales, registrar planes de igualdad y obtener 60/100 puntos para la distinción, que mejora las opciones en licitaciones públicas. Activistas piden mayor rigor contra incumplimientos.

Claves

  • Empresas excluidas si sancionadas por violaciones laborales, de igualdad o discriminación en los últimos 3 años
  • Deben presentar datos de brecha salarial, planes de igualdad y acciones en equidad, contratación y liderazgo
  • Distinción válida 3 años, revocable por incumplimiento; titulares ganan ventajas en licitaciones
  • 20% de empresas con +50 empleados aún sin registrar planes obligatorios desde 2023

El Gobierno andorrano ha aprobado un nuevo reglamento que establece criterios estrictos para las empresas que soliciten una distinción de igualdad, excluyendo a aquellas sancionadas por infracciones graves o muy graves en materia laboral, de igualdad de género o discriminación durante los tres años anteriores.

Publicadas esta semana en el Boletín Oficial de los Valles de Andorra (BOPA), las normas van dirigidas a empresas y organizaciones que implementen medidas efectivas para promover la igualdad de género en el lugar de trabajo. Los solicitantes deben estar al corriente de sus obligaciones fiscales y de seguridad social, tener registrado un plan de igualdad, presentar datos sobre la brecha salarial de género y demostrar acciones concretas en áreas como la equidad salarial, la conciliación laboral, los procesos de contratación y promoción, la prevención del acoso y la representación equilibrada en los órganos de dirección. Para obtener la distinción, se requiere una puntuación mínima de 60 sobre 100 puntos tras la evaluación. La distinción tiene una validez de tres años y puede suspenderse o revocarse por incumplimiento, infracciones graves, información falsa o falta de corrección de deficiencias tras el trámite correspondiente, incluida una audiencia para la empresa.

Acció Feminista ha dado la bienvenida a la iniciativa, pero ha instado a un control más estricto para garantizar que refleje avances reales y no solo una mejora de la imagen corporativa. Los representantes han enfatizado que la distinción debe premiar cambios sustantivos y no convertirse en una mera etiqueta, exigiendo revisiones periódicas y posibles retiradas.

El colectivo ha destacado el incumplimiento persistente de los planes de igualdad obligatorios, exigidos desde 2023 para las empresas con más de 50 empleados. Según datos gubernamentales, el 20% de dichas empresas aún no los ha registrado, mientras que el 20% de las empresas más pequeñas —por debajo del umbral— lo ha hecho de forma voluntaria. Acció Feminista ha aplaudido esta última tendencia, pero ha argumentado que casi tres años de campañas de sensibilización son insuficientes, y ha reclamado multas proporcionales y un calendario público de inspecciones para verificar el cumplimiento.

También ha pedido utilizar los datos de brecha salarial para impulsar correcciones, incluyendo indicadores anuales específicos por empresa y plazos para planes remediales en casos de disparidades. «No se trata solo de publicar datos en el registro, sino de lo que hacemos con ellos», han afirmado fuentes del colectivo, defendiendo objetivos y verificaciones de resultados.

Los titulares de la distinción obtienen derechos de uso de la marca oficial y ventajas en licitaciones públicas y subvenciones. El reglamento deroga las normas de 2010 sobre la distinción anterior de «Igualdad efectiva y conciliación laboral-familiar»; las concesiones vigentes siguen siendo válidas hasta su caducidad, pero las renovaciones se rigen por el nuevo marco.

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