Andorra baraja la disolución del Parlamento en septiembre para elecciones en 2026
Líderes políticos debaten disolver el Parlamento para acortar el mandato actual en medio de negociaciones estancadas con la UE, reforma del aborto y problemas de vivienda.
Claves
- La disolución del Parlamento en septiembre desencadenaría elecciones en diciembre de 2026, evitando varios comicios en un año.
- Acuerdo de asociación con la UE estancado; sin referéndum pese a presiones, por retraso del Consejo de la UE.
- Despenalización del aborto bloqueada por oposición del Santo Sede; reformas de vivienda insuficientes para la demanda.
- Demócratas buscan sucesor de Espot, con Ladislau Baró en cabeza ante especulaciones de alianzas derechistas.
En los círculos políticos de Andorra se discute cada vez más la posible disolución del Parlamento en septiembre, lo que allanaría el camino para elecciones legislativas en diciembre de 2026. Este escenario supondría de facto el fin técnico del mandato actual y evitaría la coincidencia de varios comicios electorales en un mismo año.
Se dice que el jefe de Gobierno, Xavier Espot, ha aceptado que es improbable avanzar más en prioridades legislativas clave. Entre ellas, el estancado acuerdo de asociación con la Unión Europea, en el que Espot ha descartado celebrar un referéndum pese a las presiones externas, alegando el reciente retraso del Consejo de la UE como factor. De igual modo, los esfuerzos para despenalizar el aborto se enfrentan a una fuerte oposición del Santo Sede, lo que hace que las propuestas del Gobierno sean en gran parte simbólicas en lugar de sustantivas.
La legislatura actual, dominada por los Demócratas, había depositado grandes esperanzas en estos temas, junto con reformas en materia de vivienda. Sin embargo, las iniciativas de vivienda pública no se espera que satisfagan la demanda real, y los próximos ajustes al congelamiento de alquileres decepcionarán probablemente tanto a los propietarios —base electoral principal de los Demócratas— como a los inquilinos, que tienen una influencia social significativa pero menos peso electoral.
El Gobierno navega por un panorama precario, agravado por la crisis en curso en Pas de la Casa, incluidas las interrupciones en la carretera RN-20, que aumentan su desgaste pese a no ser directamente atribuibles a acciones oficiales. Ante estos desafíos, los Demócratas carecen de un sucesor claro para Espot. Las especulaciones se centran en Ladislau Baró como principal candidato, que podría liderar una nueva plataforma para unir grupos ideológicos diversos. Otros nombres en liza incluyen a Maria Martisella, aunque figuras como Guillem Casal, Conxita Marsol, Jordi Alcobé y Jordi Cinca han perdido fuelle. Algunos en el partido ven potencial en alianzas más amplias con sesgo derechista, posiblemente con Ciutadans Compromesos, mencionando al empresario Daniel Armengol como outsider pese a su reticencia.
Los observadores anticipan que las elecciones tendrán un carácter plebiscitario, permitiendo a los Demócratas eludir un referéndum formal sobre la UE mientras complican las narrativas de la oposición de una posible alianza Concòrdia-PS, donde divergen las opiniones sobre el acuerdo de asociación. El ambiente ya es preelectoral, con el Gobierno centrado en gestionar el tiempo sin mayor erosión del apoyo.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: