El asesor fiscal de la familia Pujol declara sobre la revelación de las cuentas en Andorra en 2014
Josep Anton Sánchez Carreté contó al Tribunal Supremo que se enteró de los fondos secretos en Andorra de la familia Pujol solo tras la confesión pública de Jordi Pujol en 2014
Claves
- Sánchez Carreté se enteró de las cuentas en Andorra en 2014 por la confesión de Pujol; la familia regularizó apresuradamente el 7 de julio ante informaciones mediáticas.
- Su firma gestionó declaraciones fiscales pero no contabilidad ni verificación de orígenes de ingresos para el hijo mayor Jordi Pujol Ferrusola.
- Registros incompletos vía abogados; registro en su despacho aportó prueba clave, impugnada por la defensa.
- Otros testigos confirmaron facturación informal, calificada por la fiscalía como comisiones ilegales y blanqueo.
Josep Anton Sánchez Carreté, exasesor fiscal de la familia Pujol, declaró el lunes ante la Audiencia Nacional que se enteró por primera vez de sus cuentas en Andorra en 2014, cuando el expresidente catalán Jordi Pujol admitió públicamente los fondos no declarados. Esta revelación se produjo bajo la creciente presión de la Agencia Tributaria española, lo que llevó a los hijos de Pujol —a través del abogado Xavier Melero— a darle instrucciones urgentes el 7 de julio de 2014 para regularizar los bienes en el extranjero «de forma apresurada y precipitada». Ese día coincidió con informaciones periodísticas que revelaban movimientos bancarios en Banca Privada d'Andorra con Marta Ferrusola y cuatro de sus hijos.
La cuenta surgió durante la reanudación del juicio a Jordi Pujol y sus siete hijos, acusados por el origen de su riqueza oculta. Sánchez Carreté, que asesoraba fiscalmente a Pujol desde 1983 y había ayudado a gran parte de la familia a presentar declaraciones complementarias del IRPF, subrayó que su firma no gestionaba la contabilidad del hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, ni verificaba si sus ingresos provenían de servicios legítimos o de comisiones ocultas por obras públicas. Para el hijo, el trabajo se limitaba a las declaraciones de la renta y del Impuesto de Sociedades, más orientaciones sobre gastos deducibles.
Sánchez Carreté se reunió ese día de julio con los abogados Melero y Albert Carrillo, más casi todos los miembros de la familia salvo Pujol y Pujol Ferrusola. Asistió Marta Ferrusola, aunque no su marido. Los extractos bancarios iniciales eran incompletos, por lo que solicitó más detalles en los meses siguientes —incluidos datos andorranos de 2008— entregados en un USB por los abogados. Este material salió a la luz en un registro judicial de su despacho en 2015, que la fiscalía considera prueba clave. La defensa cuestiona su admisibilidad, alegando que el juez autorizó el acceso solo a la información de Pujol Ferrusola y su exmujer. Sánchez Carreté no pudo rastrear todas las cuentas y entradas de dinero, por lo que recomendó un auditor externo. Negó conocer libros contables de fundaciones o transferencias desde Andorra a destinos como el Reino Unido, Suiza, Dinamarca o Argentina.
Otros testigos incluyeron a Jordi Puig, excolaborador de Pujol Ferrusola y hermano del exconsejero catalán Felip Puig, quien reconoció haberle facturado 102 millones de pesetas sin contratos, junto al empresario Salvador Heras y otros que confirmaron vínculos comerciales pero sin soporte de facturas formales. La fiscalía alega que estos encubrían comisiones ilegales y blanqueo de capitales.
Solo comparecieron cinco de los ocho testigos previstos, todos por videoconferencia, con Pujol Ferrusola y un acusado presentes. Hay unos 20 más programados de martes a jueves.
El proceso se centra en la tesis de que la fortuna familiar provenía de tenencias ocultas en Andorra, regularizadas solo tras la exposición pública.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: