Ciutadans Compromesos de Andorra se divide 50-50 sobre el Acuerdo de Asociación con la UE
Los miembros del partido están igual de divididos por la falta de información clara sobre los inconvenientes; el líder pide mejor comunicación en medio de la urgencia de la reforma de pensiones.
Claves
- Miembros de CC divididos 50-50 sobre el acuerdo con la UE, con voto libre por lagunas informativas.
- Verdaguer destaca beneficios para finanzas pero riesgos para farmacias por límites a productos de la UE.
- Propone congelación de 5-6 años en nuevas licencias de farmacia para adaptarse.
- Urge reforma urgente de pensiones de la CASS esta legislatura para proteger a los jóvenes.
Ciutadans Compromesos (CC) está dividido exactamente a partes iguales sobre el Acuerdo de Asociación de Andorra con la Unión Europea, con sus miembros repartidos aproximadamente 50-50, según el presidente del partido, Jordi Verdaguer.
En declaraciones a Diari d'Andorra tras un congreso del partido en La Massana, Verdaguer explicó que la formación había concedido libertad de voto a sus miembros sobre el texto, lo que ha llevado a esta marcada polarización. Atribuyó gran parte de la división a la falta de información clara sobre los posibles inconvenientes del acuerdo. «Mucha gente no tiene suficiente información y necesitamos explicar bien las consecuencias para que puedan formarse una opinión informada», afirmó.
Verdaguer evitó manifestar abiertamente su postura personal, pero señaló que estaría «fuertemente influida» por las opiniones de sus hijos, ya que serán ellos quienes afronten de inmediato los impactos del acuerdo. Reconoció beneficios claros para sectores como la banca y las finanzas, pero advirtió de perjuicios para otros por una mayor exposición al mercado europeo.
Basándose en su experiencia profesional en el sector farmacéutico, destacó cómo el acuerdo limitaría las farmacias a productos aprobados por la UE, poniendo fin al acceso a medicamentos regulados de otros mercados que hasta ahora habían impulsado los márgenes del sector. Para paliar estos efectos, Verdaguer abogó por medidas indirectas de adaptación en lugar de ayudas directas, como una moratoria de cinco o seis años en las nuevas licencias de farmacia para ganar tiempo de ajuste. Lo prioritario, insistió, es reconocer abiertamente estas realidades.
De cara a un posible referéndum —preferido frente a una votación directa en el Consell General, como se decidió bajo el anterior jefe de Gobierno, Toni Martí—, Verdaguer reclamó una mejor comunicación pública. Alertó de que algunos partidos podrían instrumentalizar la votación para dirigir el sí o el no de sus votantes según intereses políticos, convirtiéndola en una prueba más amplia del Gobierno en lugar de un veredicto puro sobre el texto.
Verdaguer identificó un problema aún más urgente: la reforma del sistema de pensiones de la CASS, que dijo debe producirse en esta legislatura para proteger a los trabajadores jóvenes que entran en el mercado laboral. A diferencia de su generación, con jubilaciones aseguradas, las nuevas cohortes afrontan riesgos crecientes por los retrasos, advirtió. Pidió un amplio consenso partidista, dado que la seguridad social afecta a todos como asalariados actuales, pasados o futuros, y criticó a partidos como Concòrdia, con bases de votantes jóvenes, por asumir mayor responsabilidad. Sin acuerdo, añadió, cualquier reforma corre el riesgo de ser desmantelada por un cambio de Gobierno.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: